Toledo

La ciudad española de Toledo es medieval y, sus calles esconden mucho encanto y leyendas. 

Toledo tiene un casco antiguo maravilloso, durante la Edad Media fue una de las ciudades más importante de la península ibérica. Durante siglos han convivido en esta ciudad todas las culturas. El principal legado que aportaron fueron las leyendas, ya que se dice que cada piedra de la ciudad lleva escrita al menos una leyenda. 

La leyenda del ángel y la peste

En la muralla que da acceso a la entrada de Toledo se encuentra la puerta llamada "Puerta de la Bisagra", en ella se centra la primera leyenda existente de la ciudad. Sobre esta puerta que sirve de entrada a la ciudad, hay un ángel que tiene en sus manos una espada. la leyenda cuenta que es el ángel encargado de proteger a los habitantes de todo lo malo que llegue a la ciudad. Así cuando la peste llegó a Toledo el ángel le impidió que entrara. Pero la peste terminó convenciendo al ángel y este le permitió la entrada. Ya que la peste le dijo que solo se llevaría a siete habitantes. 

Pero a los pocos días se volvieron a encontrar, y el ángel le reprochó que no hubiera cumplido su promesa de llevarse solo a siete habitantes. A lo que la peste respondió; que de peste solo había siete víctimas el resto habían muerto por rencillas entre unos y otros. 

La leyenda del pozo amargo

Desde el medievo hasta la actualidad, para los habitantes de Toledo, el patio siempre ha sido una parte fundamental de la casa. De este modo, siempre se han cuidado de tenerlos bien adornados con flores, macetas, fuentes y pozos. 

Uno de estos patios tenía un pozo en el que se citaban dos amantes que tenían su amor prohibido. La chica, era hija de un rico  mercader judío, mientras que el chico se mantenía con su simple trabajo. 

Un buen día el padre de la joven se enteró del romance que mantenía con el chico, por lo que el padre decidió encerrar en una habitación a la chica para impedirle ir a encontrarse con su amado. Como todos los días por la noche, el joven acudió al pozo, ya que no sabía que le había ocurrido a la muchacha. Pasó toda la noche esperando a la joven, sentado al lado del pozo, cuando llegó el amanecer y viéndo que la joven no había aparecido, pensó que le había rechazado y se suicidó arrojándose al pozo. 

Cuando la joven consiguió librarse del cautiverio acudió al pozo, donde encontró el cuerpo sin vida del joven al que amaba. Se sentó al lado del pozo y no paró de llorar. La leyenda cuenta que soltó tantas lágrimas que el agua del pozo terminó siendo amarga. Por esto en la actualidad sigue siendo conocido como el "pozo amargo".

Muchos piensan que la chica también se suicidó en el pozo y que el padre se encargó de taparlo para evitar que alguien más cometiera locuras de amor en aquél lugar. 


 

 

 

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