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Legendarias historias se cuentan de los bandoleros andaluces que se movieron entre la delincuencia y el romanticismo en una España pobre y conflictiva. Entre todos ellos destaca José María "El Tempranillo", también llamado "El rey de Sierra Morena" que destacó por su cortesía con las damas que desvalijaba y otras lindezas que se contaba de sus azañas. En cierta ocasión le dijo a una joven dama mientras sacaba de sus dedos las valiosas sortijas de oro y pierdras preciosas: "Unas manos tan lindas no necesitan adornos para estar bonitas".

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José María "El Tempranillo" nació en Jauja, una aldea perteneciente a Lucena, Córdoba, y sus primeros años fueron de penurias ya que su padre era jornalero del campo y disponían de muy poco dinero por lo que apenas pisó la escuela por lo que era casi analfabeto. En su adolescencia y en la romería de San Miguel se produjo una pelea donde salieron a relucir las navajas y José María se enfrentó a un rival que le atacaba causando su muerte. El homicidio en aquellos tiempos era castigado con la pena de muerte  y por lo que los que lo cometían para no ser apresados se echaban al monte, especialmente en la serranía de Ronda donde existían muchos lugares para esconderse.

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Al poco tiempo de estar huído en un principio se unió a la cuadrilla de "Los siete niños de Écija", unos muy temidos ladrones pero no tardó en formar su propia cuadrilla con otros que como él estaban escondidos en los montes de Málaga. Luchó siempre contra los caciques y latifundistas que explotaban a los jornaleros mientras ellos vivían en la opulencia, dándose el caso anecdótico de su encuentro con un arriero. El pobre hombre transportaba cosas por los pueblos a lomos de un viejo burro que ya andaba medio muerto y se topó con "El Tempranillo" que sientió pena y le arrojó una bolsa con monedas. "Toma este dinero y ve donde el herrero y le compras una mula que la vende por 1.500 reales, si no la compras tu y el burro apareceréis al fondo del barranco". El arriero fue donde el herrero y le compró la mula y se marchó muy contento. Aquella misma noche el herrero recibio la visita de un grupo de bandoleros que le exigían dinero. "No tengo nada, el trabajo está muy mal", "No mientas, has vendido una mula, así que venga los dineros", y los bandoleros le llevaron nuevamente a "El Tempranillo" los 1.500 reales.

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Casado con una joven de Cádiz llamada María Jerónima, esta estaba a punto de dar a luz cuando "los migueletes" (guardias del rey) atacaron la casa para apresar a "El Tempranillo" muriendo la mujer después de dar a luz. José María ató el cadáver al caballo y tomando el niño en brazos salió corriendo por la parte trasera entregando a su esposa muerta a sus familiares que se encargaron de bautizar al niño.  En 1832, Fernando VII ofreció un indulto a los bandoleros para que se unieran a luchar contra los franceses, por lo que reunió a sus hombres y les propuso entregarse ya que de no hacerlo les esperaba la horca. Algunos se entregaron y otros no, y esto hizo que los bandoleros se encontraran divididos y lucharan entre ellos lo que propició su desaparición.

Durante una lucha que mantuvo con otro bandolero llamado "El Barberillo", José María "El Tempranillo" recibió un disparo cayendo mal herido y finalmente murió con solo 28 años. Pese a su corta edad ha dejado una larga historia de azañas y leyendas que han convertido a este bandolero como un mito del bandolerísmo andaluz de aquellos nefastos tiempos.

www.lucena.es/seccion/Museos/pub/1633/v/24

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