La taza de té

La leyenda de La taza de té empieza cuando un gran erudito que tenía enormes conocimientos y había leído miles de tratados, oyó hablar de un sabio. El erudito por curiosidad decidió ir a visitarlo y cuando lo encontró, después de disculparse por la intromisión, le comentó todos los conocimientos que había adquirido. Cuando terminó, le explicó la razón de su visita. Le habían comentado que era un sabio y deseaba conocerlo por la necesidad que había en el mundo de personas con sabiduría. El sabio permaneció indiferente.

La leyenda de La taza de té continúa cuando el erudito le fue enumerando todos los títulos, las distinciones y los diplomas de numerosas universidades que poseía. También le informó sobre sus lecturas filosóficas de todas las épocas; sus amplios conocimientos en metafísica y su dominio de varios idiomas. El sabio permaneció indiferente.

Continuó alardeando de su prestigiosa memoria que le permitía recordar las fechas de nacimiento y muerte de los grandes filósofos, pensadores, poetas, inventores.... El sabio le interrumpió un momento para prepararle una taza de té. Cuando volvió traía la tetera y dos tazas, una de las cuales situó ante el invitado.

El erudito continuó con el listado de sus estudios en infinidad de doctrinas, de religiones, de métodos de auto-conocimiento. Le hizo saber que tenía una biblioteca fabulosa y que era el libro que no había leído dos o tres veces. El sabio permaneció indiferente.

La leyenda de La taza de té finaliza cuando el sabio comenzó a verter el té en la taza del visitante. Cuando el líquido llegó al borde de la taza, siguió vertiéndolo hasta que se desparramó por la mesa. El erudito enojado le increpó al sabio por su torpeza, añadiendo que la taza estaba llena y no podía contener más té. Entonces el sabio se dirigió a él para decirle que estaba lleno de conceptos, de opiniones, de creencias, de saberes librescos y de erudición, por ello era incapaz de encontrar sabiduría.

¿De qué sirve la erudición si no transforma ni libera? ¿Qué utilidad tiene acopiar conocimientos de toda clase si no nos modificamos? Vale más un gramo de saber transformador que toneladas de saber, que no cambia ni purifica la consciencia. Un título es la certificación de un esfuerzo, pero no garantiza ni la capacidad ni el talento.

Hay una erudición del conocimiento que es lo que se denomina, «erudición», y una erudición del entendimiento que es lo que llamamos «cultura».

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