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Situada al sur de Mallorca, la isla de Cabrera debe su nombre a las cabras que antiguamente vivían en la isla. La presencia de un destacamento militar desde principios del siglo XX ha permitido que se conserve el ecosistema y desde 1991 pertenece al Parque Nacional Marítimo Terrestre del Archipiélago de Cabrera, lo que contribuye a su conservación tras un movimiento impulsado por Greenpeace. 

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Este archipiélago desde hace muchos años arrastra misterios que se han convertido en leyendas. La Cruz de los Franceses que puso el Gobierno francés en 1847 fue en honor a los soldados hechos prisioneros por España y tras la derrota de Napoleón abandonados a su suerte en Cabrera. Sin medios para sobrevivir, talaron árboles para hacer fuego y se comieron todos los animales de la isla por lo que sobrevivieron varios años gracias a la única fuente de agua potable que existía en la isla. Muchos de ellos murieron y los pocos que fueron rescatados presentaban un aspecto deplorable y se llegó a hablar de canivalísmo entre ellos.   

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LA LEYENDA DEL FANTASMA DEL PILOTO ALEMÁN

Junto al castillo hay un pequeño cementerio una cruz con el nombre de Joannes Bochler y la fecha de su muerte, 1944. Se cuenta que fue un piloto de 21 años que durante la Segunda Guerra Mundial su avión sufrió una avería y junto con cuatro compañeros cayo en esta isla. Antes de que el avión se undiera en el mar todos saltaron pero solamente uno se salvó, Hans Kiaffer que alertó para ser rescatado con bengalas. A Joannes Bochler (Johannes Böckler, después se corrigió su nombre) lo encontraron muerto y lo enterraron en la isla y a los otros los dieron por desaparecidos.   

 

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Al muerto lo enterran en el cementerio donde reposaban los cuerpos de los prisioneros franceses muertos y una tumba perteneciente a un campesino que murio de un infarto, Es Lluent. Muy pronto empezó a correr la leyenda del fantasma del piloto al que llamaron "el lapa" que se eparecía y agarraba por la espalda a los visitantes a los que quería traspasar la maldición de no descansar una vez muerto entre los suyos.       

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La Comisión de Conservación de Tumbas Militares Alemanas al tener conocimiento de esta leyenda sacó los restos del piloto y los trasladó al Cementerio Alemán de Cuacos de Yuste, pero parece ser que se equivocaron y se llevaron los restos de Es Lluent, el campesino muerto de infarto, ya que las apariciones de "el lapa" han seguido y muchos son los que aseguran que les ha tocado la espalda cuando se encontraban paseando junto al cementerio donde el piloto estaba enterrado.      

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