Leyenda de la cara del moro

En el monte Benacantil de Alicante, se encuentra el Castillo de Santa Bárbara, en torno a él circula una curiosa leyenda

La leyenda se centra en los primeros años de la dominación árabe. En el Castillo de Santa Bárbara, situado en el monte Benancantil, vivía un poderoso Príncipe Musulmán, todos le temían por su fama de crúel y despóta, también era el amo y señor de toda la comarca. 

Pero el Príncipe tenía una debilidad, esa era su hija Zahara, una joven hermosa e inteligente, para la que su padre Ben-Abed-el Hacid, que así se llamaba el Príncipe, tenía planes que no eran compartidos por la joven. 

En aquella época había paz y prosperidad, ya que se había pactado una tregua con la población cristiana de la zona. Por lo que las fiestas en el castillo eran haituales. 

El comienzo de todo

A Zahara aquellas fiestas no le gustaban nada, por lo que un día aburrida de ellas decidió dar un paseo por su jardín partícular. Entre los arbustos vio una sombra que estaba escondida allí. La Princesa le pidió que saliera de su escondite. Ante sus ojos apareció un joven guapo y cristiano, que se quedó parado contemplando la belleza de la Princesa. Esta le dijo que si seguía allí corría un serio peligro. Ya que si era descubierto por los guardias del castillo sería condenado a muerte. 

El joven ignoró la advertencia e inicio una conversación con Zahara. El tiempo pasaba y empezaba a surgir el amor entre los dos jóvenes.Algo que laetó a su nodriza, conocedora de las consecuencias de ese amor. 

El desenlace de la leyenda

El Principe no tardó demasiado en descubrir que el amor de su hija, era hijo de su enemigo íntimo, el Conde García de Oñate. Por lo que juró que lo mataría 

Un día los guardias descubrieron a los amantes y detuvieron al joven ante lo que la Princesa enfermó de amor. 

Preocupado, el Príncipe hizo un trato con su hija, le dijo que si al día siguiente amanecía too nevado, ella podría elegir con casarse y que si no sucedía así, tendría que obedecer sus ordenes. 

A la mañana siguiente apareció todo nevado, cuando la Princesa fue a pedirle a su padre que liberara al joven. Descubrió que había llegado tarde, ya que el joven había sido ahorcado durante la noche. La Princesa se agarró al cuerpo del joven, la cuerda no aguantó el peso y se rompió, los dos cayeron por el acantilado. El Príncipe desesperado se lanzó para salvar a su hija, pero no lo consiguió y también murió. 

Al día siguiente, en el monte se pudo contemplar en la roca del monte un rostro que recordaba al del Príncipe.

 

 

 


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