¡Que les puedo decir añorando una mujer!

¡Que les puedo decir, tanto tiempo añorando el cariño de una mujer a la medida de mis sueños! Son muchas las noches desvelado, pensando en tantas cosas sin pensar en nada definido, en ellas me iba y regresaba a los deseos que abrigaba, que guardaba, celosamente en mi interior. Y, según mi estado de ánimo me deprimía o contentaba esbozando, siluetando la mujer de mis sueños que; en verdad no tenia rasgos, detalles que la identificaran, figura de mujer sí, pero el resto estaba difuminado, sin color, pelo, rostro nada…

—Tal vez subconscientemente huía a darle forma, es como tener un escenario amplio donde hubiesen un sinfín de formas y posibilidades sin ninguna limitante. Les puedo decir sin falsas modestias que mis relaciones con las mujeres se me han dado con cierta fluidez sin ser o pretender ser un rompe corazones clásico. Mi última relación data de por lo menos unos siete meses atrás, nos separamos sin traumas sin tener nada que lamentar, en buenos términos.

—Por cierto: hoy mi madre me decía antes de irme al trabajo-

—Oswaldo, desde hace días te siento como alma en pena, creo que ha llegado el momento de buscarte una relación seria, no se puede andar por la vida persiguiendo un sueño que no tiene forma ni siquiera un esbozo de lo que puede ser- Un hombre necesita una mujer que lo quiera, lo complemente y llene su vida-

—Yo escuchaba a mi vieja, con una media sonrisa cabalgando en mis labios, al tiempo que sorbía una taza de café cargado como me gusta- Respondo-

añoranza

—Madre no te preocupes por mí, cuando llegue llegará, no hay prisa- y con ello le estampo un sonoro beso en la mejilla, saliendo de la cocina riendo a carcajadas –Chao madre-

—Ya estoy en la oficina. Por cómo van las cosas, será un día ajetreado, por la cantidad de papeles que tengo sobre el escritorio- Trabajo en relaciones públicas- ¡Me sorprende un vaho de perfume de rosas!- lo que me hace levantar la cara de los papeles que tengo en frente- ¡Sorpresa!

—Delante de mi escritorio se encuentra una mujer alta, muy blanca, pelo negrísimo tenía ojos grandes, pardos muy claros, en esos breves segundos la detallé por completo, mis ojos se llenaron de ella, más bien se saturaron de ella.

—Dígame señorita.

—Señor Aguirre, soy su nueva asistente- Amanda para servirle- tendiéndome su manita por encima del escritorio

—Mucho gusto. ¿Por qué no me avisaron antes que tenía nueva secretaria?- Sonriendo abiertamente- Ella se mantuvo seria sin ser adusta- Bien hablemos de tus obligaciones y tareas, espero que nos llevemos bien…- Gracias.

—Luego de la salida de Amanda- La oficina quedó impregnada del agradable perfume de rosas que tanto le había sorprendido y echo suspirar- El día transcurrió sin sobresaltos sí, con mucho trabajo. Oswaldo pasó la jornada de trabajo como flotando, en otra dimensión, con una rara alegría en todo su ser. Todo el día le estuvo rondando en la cabeza la imagen de su secretaria, lo cual le hacía sonreír melifluamente.

—Pasaron tres meses de ensueño para Oswaldo, puso en juego toda su experticia adquirida en sus años de conquista, no fue disimulado ni ladino, fue de frente en busca de ella, de su aceptación, lo cual logró con creces. Amanda no fue indiferente a sus requerimientos, a su galantería, por el contrario se sintió más que alagada.

—Inés la madre de Oswaldo. Estaba en la gloria, ya conocía la novia de su hijo. Amanda le causó una grata impresión y desde ese momento se convirtió en una aliada de la joven. Al igual que la familia de ella, se sentían complacidos por la relación de la pareja. Un mes después se hizo realidad la unión de Oswaldo y Amanda. Un matrimonio con buenos auspicios, con la presencia del amor. Cuando la dicha llega llena todos los espacios del ser humano. Felicidades

Por Gerag

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