No les gusta ni la libertad ni la democracia

Cada vez más gente tiene la impresión de que a un buen número de españoles no les gusta ni la democracia, ni la libertad

Más bien, parece que son un estorbo y una atadura. Aunque es algo que no debe extrañar a nadie, más cuando de todos es conocido la dictadura que hubo en España durante 40 años y de la que 40 años después no se ha salido de ella. 

En España, sigue habiendo demasiada gente que admira a Franco, y lo que es peor lo echan de menos. Estas personas, están en la política, y da igual la ideólogia que tengan, sean de derechas, de izquierdas o nacionalistas. A ellos se les han unido los nuevos partidos totalitarios, y que en la actualidad son conocidos como populistas. a parte de demagógos. 

Pero, no solo se pueden encontrar a esas personas en la política, sino que es demasiado frecuente encontrarse  con ellos en cualquier ámbito social. 

Odian la dictadura pero no pueden vivir sin ella

Es el mayor contrasentido que tienen este tipo de personas, odian al dictador, lo critican, lo combaten, reniegan de todo lo que representa, pero al mismo tiempo son capaces de admirarlo y de imitar todo lo que hizo.

Está claro que donde más presente está esa añoranza es en algunos líderes políticos, a los que se les pueden añadir, sus  militantes y sus electores, ya que al votarles lo único que consiguen con sus votos, es intentar que entren en el poder. 

No tienen ningún reparo en doblegar a aquellos que no piensan como ellos. Un buen ejemplo lo tenemos en el líder de un partido de reciente formación, que cada vez que alguien tiene la "tremenda osadía" de criticar algo que hace o dice, al segundo esa persona, ya tiene detrás al enjambre de avispas, que son sus seguidores, atacando, insultando e injuriando, a la persona que ha ejercido un derecho que es de todos, el de la libertad de expresión. Por mucho que le cueste asumirlo a su líder, no le pertenece a él en exclusiva. La disculpa que pone para justificar estas acciones es que no puede controlar a todos y cada uno de sus afines. 

Pero no se queda contento con esto solo, sino que también en numerosas ocasiones ha puesto en duda la libertad de prensa, como diría él que es muy democrático y sabio, porque "no la ha elegido nadie". 

No les gusta la libertad ni la democracia

En cualquier sociedad verdaderamente democrática, lo que se eligen son los gobernantes, sin concederles por ello más poder del que deben tener. 

Únicamente en una sociedad totalitaria, como es la sociedad española, esos gobernantes a los que eligen se creen legitimidos para decidir por los demás, empiezan por decidir  quien debe tener un medio de comunicación, quien puede hablar con ellos o  incluso quien tiene derecho a sentarse en el banco del parque. 

Para los que de verdad y de una vez por todas, sí quieren una auténtica democracia, deben entender que no pueden quedarse parados. Y ver que hacen o si por el contrario siguen esperando sin hacer nada. 

 

 

 

 

 

No les gusta ni la libertad ni la democracia

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