Léonard Cohen y Marianne Ihlen  en Hidra

Léonard Cohen y Marianne Ihlen tuvieron una preciosa historia de amor que duró diez años; sin embargo, no perdieron contacto y su amistad perduró hasta el fallecimiento de ambos.

Léonard Cohen y Marianne Ihlen se conocieron en la isla griega de Hidra, lugar de reunión de hippies e intelectuales durante los años sesenta. Léonard Cohen entró en una taberna donde también se vendían alimentos y se encontró llorando a Marianne Ihlen que estaba comprando leche para su bebé de seis meses. Inmediatamente le propuso que se uniera con él y sus amigos en la mesa de la terraza donde se encontraban, invitación que Marianne aceptó sin dudar.

Léonard Cohen y Marianne Ihlen se enamoraron en ese momento. Marianne Ihlen acababa de llegar a Hidra tras ser abandonada por el padre de su hijo cuando tenía 22 años y encontró en Léonard Cohen el amor y la ternura que desconocía mientras que Léonard Cohen quedó prendado de su belleza y sensible carácter.

Léonard Cohen y Marianne Ihlen vivían felices con los escasos medios económicos que contaban. Con el poco dinero que Léonard Cohen recibió de una herencia de su abuela, compró una casa que carecía de agua corriente y electricidad. Subsistían con las propinas que conseguía Léonard Cohen cantando por las tabernas de la isla; sin embargo, nada les importaba. Aprovechaban todo el tiempo que tenían acudiendo a la playa y Léonard Cohen les entretenía leyéndoles poesías y cuentos.

Léonard Cohen y Marianne Ihlen tampoco se separaron cuando Marianne Ihlen recibió la noticia de su urgente desplazamiento a Oslo para firmar los papeles de su divorcio, Léonard Cohen la acompañó conduciendo unos dos mil kilómetros desde Atenas. Fue también cuando le comunicaron la publicación de su primer libro de poemas en Montreal, su ciudad natal y decidieron trasladarse para poder conseguir el dinero que necesitaban. Compuso su primer álbum «Songs of Leonard Cohen» y la canción dedicada a ella «'So long Marianne». Su siguiente viaje fue a Nueva York y su relación sentimental empezó a decaer. Marianne Ihlen regresó a Noruega sin disputas ni explicaciones porque había algo que les unía imposible de romper, su mutuo sentimiento de amistad, respeto y admiración.

Léonard Cohen y Marianne Ihlen rehicieron sus vidas por separado y no volvieron a verse aunque se mantenían en contacto. La terrible sorpresa surgió cuando el cineasta Jan Christian Mollestad le comunicó en julio del año 2016 que Marianne estaba en la fase terminal de leucemia y Léonard Cohen le envió una emotiva carta porque no podía llegar a tiempo para poder verla. En esa carta le afirmaba que estaba tan cerca de ella que si extendía su mano podía alcanzar la suya; le declaraba su amor eterno por su sabiduría y belleza y le deseaba un feliz viaje prometiéndole que pronto se reunirían otra vez para disfrutar de su amor.

Jan Christian Mollestad leyó la carta a Marianne y al escucharla sonrió y levantó su mano para lograr alcanzar la de Léonard convencida de que estaba a su lado. El cineasta tomó su mano, la despidió con su canción «So long, Marianne» y Marianne se marchó feliz y tranquila.

Léonard Cohen mientras cantaba «So Long, Marianne», durante un concierto en Jerusalén en 1972, empezó a llorar porque, según comento después, cuando empezó la canción vio a Marianne junto a él. Léonard Cohen falleció tres meses después que Marianne Ihlen, su musa y su verdadero amor. Deseo que estén juntos como predijo Léonard Cohen.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: