Lebensborn

LEBENSBORN

LA FUENTE DE VIDA

LEBENSBORN es un término alemán que se traduce por FUENTE DE VIDA. Tras esta palabra se esconde un proyecto que surgió en 1934, en plena época nazi en Alemania llamado “Madre e hijo”.

El proyecto “Madre e hijo” se basaba en reclutar bebés recién nacidos y niños hasta una edad máxima de seis años para internarlos en casas particulares del gobierno alemán nazi llamadas Lebensborn. En estas casas trabajaban médicos, enfermeras y cuidadoras, todos ellos seguidores del nazismo y su líder Adolf Hitler.

El FÜHRER (Líder en alemán), como llamaban a ADOLF HITLER, se proponía crear una raza noble y pura basada en alemanes de cabello rubio con los ojos azules. La consideraba la raza humana superior a cualquier otra. Además, pretendía crear escuelas basadas en la enseñanza del nazismo e inculcar en los niños desde la más temprana edad su ideología. A todo ello se sumaba la necesidad de obtener más seguidores para su causa y soldados dispuestos para luchar a favor de sus ideales. Por tanto, y bajo las órdenes de HEINRICH HIMMLER, comandante jefe de la SS, fundador y principal ideólogo del proyecto, creó las casas Lebensborn. En estas casas acogían las jóvenes madres solteras que se quedaban embarazadas.

A principios del siglo XX, se consideraba una vergüenza que una joven soltera quedase embarazada, aparte de que la mayoría de ellas no tenía medios para mantener a los bebés. Pues en estas casas secretas, ya que no se hacían públicas ni publicidad de ellas, acogían a estas futuras madres y donde tenían la oportunidad de dar a luz a los bebés. Las madres disfrutaban ahí de todas las comodidades y comida tanto para ellas como para sus bebés. El precio de esta protección que recibían ahí en estas casas se basaba en entregar a su bebé al Estado alemán para que fuesen criadas en la ideología nazi.

El número de las casas Lebensborn aumentaba por todo el país y se construían, más adelante, incluso en otros países como fue el caso de Bélgica, Francia, Polonia y Noruega.

Como el país necesitaba aumentar la natalidad y la población alemana, y buscaban los niños con cabello rubio y ojos azules para crear la raza Aria que iba a gobernar el mundo entero, según la ideología de Adolf Hitler, secuestraban niños eslavos y, sobre todo, del país noruego, dada su procedencia vikinga que les otorgaba el aspecto físico deseado. Además de los rasgos ya descritos, la altura corporal jugaba otro papel importante en su desarrollo. Aquellos niños que presentaban cierto defecto congénito, fueron llevados a un hospital bajo la excusa que se les iba a curar ahí. Sin embargo, se les practicaba la eutanasia, ya que eran imperfectos y no servían. A las madres se les decía que su bebé falleció de una muerte prematura.

Los niños fueron educados según la ideología del régimen nazi y se les inculcaba el racismo u odio hacia otras razas que no fuesen la deseada o considerada la perfecta. Se criaban así con una mentalidad de superioridad. Las madres de estos pequeños no cuestionaban el régimen. Eran jóvenes e inexpertas que recibían protección y todo lo que necesitaban. Se juntaban con otras madres que se encontraban en la misma situación, hablaban entre sí, vacilaban y eran felices. No se daban cuenta del proyecto que llevaba adelante el estado.

Aquellos niños que fueron secuestrados les prohibían hablar en su idioma materno. Durante unos cuatro meses aproximadamente les enseñaban el idioma y las costumbres alemanas y luego se les llevaba a familias de acogida donde fueron entregados en adopción. Estas familias eran matrimonios nazis convencidos y sumisos del régimen. De ello se aseguraba la SS para que los niños recibieran la educación según la ideología del tiempo.

Heinrich Himmler llegó a ordenar, incluso, a los matrimonios alemanes a tener al menos cuatro hijos (como mínimo) y, en secreto, les decía a los jóvenes soldados que tuvieran cuanto más hijos extramatrimoniales, mejor. Tenían que embarazar a las jóvenes que se les cruzaran por el camino. Prácticamente se convirtió en un deporte. Ello conllevaba a que muchas jóvenes sin marido se quedaran embarazadas y necesitaban de ayuda. De ahí, se llenaban las casas Lebensborn.

En el año 1945, cuando los aliados estadounidenses entraron en Alemania, se acabó el proyecto, los niños fueron liberados y las casas cerradas. La mayoría de ellos no regresaron jamás a sus casas con sus familias biológicas. Las madres rehicieron sus vidas desentendiéndose de sus hijos.

Estos niños, víctimas del sistema, se criaron con una familia de acogida, adoptados, o en orfanatos públicos. Muchos de ellos no volvieron a ver jamás a sus verdaderas familias. El caso de este proyecto quedó sobre sellado. Los niños crecieron, se convirtieron en adultos y comenzaron a preguntar e investigar. Pero nadie les quiso escuchar. No recibieron respuestas. Nadie quería saber nada. Tuvieron que esperar SESENTA AÑOS, hasta que por fin se comenzara a hablar de este proyecto. En la actualidad, algunos de ellos ya recibieron la respuesta que buscaban. Otros, aún están esperando. Pero todos ellos tuvieron que aprender a convivir con su pasado en el cual fueron considerados los niños de la vergüenza. Vergüenza fue el proyecto “Madre e hijo” donde se les lavó el cerebro a los niños en las casas Lebensborn.

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