Las siestas de tu bebé puede que se hayan limitado a dos al día, una por la mañana y una por la tarde. Esto generalmente ocurre entre los 4 y los 12 meses. Las siestas son una parte importante del total de horas de sueño que tu bebé necesita para desarrollarse adecuadamente.

Los expertos consideran que dormir siestas es tan importante, que recomiendan planearlas en unos horarios más o menos fijos a lo largo del día. Planea las actividades del día para que no interfieran con las siestas, siempre que sea posible. Es recomendable evitar que tu bebé desarrolle el hábito de dormir la siesta en el coche o en el carrito. Generalmente un bebé desarrolla los mejores hábitos de sueño y su sueño es mejor si duerme en el mismo lugar en el que lo hace por la noche.

Copia la rutina que utilizas para que se vaya a la cama. Mantén las siestas entre una y tres horas de duración. Aunque las siestas más largas pueden parecerte una bendición, también pueden interferir con el sueño nocturno del bebé. Por la misma razón, evita que la segunda siesta sea muy tarde porque si no le será más difícil dormirse (y mantenerse dormido) por la noche.

Si a tu bebé le resulta difícil dormir una siestecita, quizás esté sobre estimulado. Anímale a pasar un rato tranquilo de todas formas, abrazándolo o poniéndolo en la cuna con algunos libros para que los mire, en su horario usual de dormir la siesta.

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