La Biblia menciona dos resurrecciones: la “resurrección de vida” para los creyentes y la “resurrección de condenación” para los que hayan rehusado creer (Juan 5:29). En la época en que Jesús estaba en la tierra, muchos sabían que iba a haber una resurrección de todos los humanos, “así de justos como de injustos”. El Señor lo confirmó y los escritos del Nuevo Testamento lo precisan claramente.

En la resurrección de vida, la primera resurrección, el cuerpo del creyente será hecho semejante al del Señor y se unirá nuevamente a su espíritu para gozar plenamente de una vida celestial y disfrutar de la pureza y felicidad del cielo (Apocalipsis 20:4-6). El Señor mismo inauguró esta resurrección (1 Corintios 15:20). Luego, en su venida, todos los creyentes que murieron durante la época cristiana, y aun antes, serán resucitados para estar con él. Los creyentes muertos en la Tribulación también tendrán parte en esa resurrección.

La segunda resurrección, al contrario, es una resurrección de condenación que tendrá lugar después del Milenio. Todos los que hayan muerto, de cualquier época, sin haber recibido la vida de Dios, resucitarán para ser juzgados (Apocalipsis 20:11-15). Toda su vida será puesta en evidencia ante el Juez supremo, y entonces todos serán condenados. ¡Qué impresionante verdad! Pero aún hoy es un día de gracia.

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