Cuantas veces  en la vida  hemos creído que la felicidad o solución a los problemas la encontramos en el dinero, será  que esto es verdad? El dinero nos ha proporcionado la felicidad absoluta cuando lo tenemos?, Solo pensemos si cuando hemos tenido dinero tenemos felicidad, yo diría que lo único que brinda el dinero es algo de comodidad que difiere mucho a felicidad, la comodidad es un estado de satisfacción personal en un momento o área especifica de la vida más no en todas. Es aquí donde hemos estado confundidos; la felicidad radica  en estar presente absolutamente en  todas las áreas  de la vida simultáneamente, no solo en unas pocas áreas. 

Pensemos en las veces que hemos tenido un supuesto gran trabajo y ganamos suficiente dinero, incluso mucho dinero y pensamos que tener más dinero nos brinda felicidad, pensemos si  estando en esta situación no nos hemos sentido inconformes y decimos yo merezco mas, es injusto estoy trabajando mucho, ya no tengo tiempo para mi familia, estoy llegando tarde a casa, tengo muchas actividades en la oficina que las puede hacer otro; y para tornar la situación algo negativa existe el caso de quienes teniendo muchísimo dinero en sus cuentas bancarias, teniendo muchas propiedades, vehículos, títulos valor etc.,  no pueden hacer mucho ante una situación difícil como una enfermedad terminal, ante un cáncer en su vida o la de un ser amado; cuantos con todo el dinero del mundo se ven frustrados ante la respuesta desalentadora de un medico diciendo que la medicina no puede hacer nada para frenar  o evitar esa enfermedad, o miremos  este ejemplo de quienes han caído en manos del secuestro y de igual forma teniendo dinero han tenido que estar en cautiverio sin poder hacer nada a cambio.

Es ahí donde la respuesta es clara y concreta: el dinero no brinda la felicidad y entendemos que la única y verdadera felicidad se obtiene de aceptar a DIOS en nuestras vidas. Quizás  pocas personas tienen esta convicción, pero quienes la hemos experimentado llevamos una vida más tranquila. Entregar a Dios el día a día y entender su voluntad y no la nuestra, es lo que nos lleva a un estado de aceptación o tolerancia por las circunstancias diarias. Cuando  dejamos a DIOS obrar en nuestra vida y en cada una de  de las áreas de la vida misma encontramos un estado de plenitud y estabilidad al que si podemos llamar felicidad, porque a pesar de las situaciones críticas que se presenten entendemos que Dios es quien obra para pulir es fallas y estados emocionales que nos llevan a la frustración o decepciones de lo que según nuestros pensamientos no es lo justo. La Felicidad que brinda DIOS es única; solo está es la que perdura a pesar de las dificultades y la  que perdura es aquella que DIOS nos brinda cuando somos obedientes a su voluntad y  aceptamos sin objeción  sus planes y proyectos en nuestras vidas, cuando esto ocurre todas absolutamente todas la puertas se nos abren, en lo económico, en lo familiar en lo profesional, y en el bienestar físico recibimos bendición de gozar de una salud plena al punto que esa bendición  cubre a nuestra familia; por lo cual  indico que esta si es una verdadera felicidad que no compra el dinero; DIOS es el único proveedor de felicidad y es una felicidad que llena nuestra vida. Una felicidad que nos aleja “cubre”  de los males que el dinero no puede hacer.

Erogo. 2011.

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