cachorros

El Labrador es sin duda uno de los perros más nobles que existen y esa fue la base en la que me apoye a la hora de escogerlo: Es el mejor perro para toda la familia.

Si bien la idea de tener otro perro me daba miedo ya que había sufrido la pérdida de otros dos con anterioridad, al final decidí hacerle este regalo a mi mujer que soñaba desde hace tiempo con esta raza. Yo por mi parte pensaba que iba a ser yo el que iba a tener que sacarlo a la calle, bañarlo y darle de comer y, en cierto modo fue así, pero después de tener a Lucky (ese es su nombre) un par de meses me di cuenta de que aquel cachorro ofrecía mucho más de lo que se le daba.

Cuando cualquiera de nosotros atravesaba un mal momento, Lucky era capaz de sentirlo, así por ejemplo, si mi mujer estaba triste y estaba tumbada en el sofá, la perra ponía su cabeza al lado de la de mi mujer en muestra de apoyo. Si había una discusión, la perra se ponía a ladrar y a hacer tonterías de forma tal que todos acabábamos riéndonos…

No tarde en convertirme en su mejor amigo, y de alguna forma, en lo más parecido a una figura paterna. Además de ser muy obediente, Lucky no tardo en aprender todo aquello que se me iba ocurriendo. Son perros muy listos.

Si hay algo que he aprendido de esta raza es la siguiente escala de preferencias en cuanto a sus gustos:

La comida es lo primero porque son “glotones” por naturaleza. Pero esto viene muy bien ya que a la hora de enseñarles, un trozo de galleta por ejemplo les servirá de premio y harán casi de todo por conseguirlo.

La comida es lo primero

Lo segundo, es el agua. Si por ellos fuera estarían todo el día nadando. Aprovechando que le gustaba tanto el agua, la enseñé a sacarme fuera del agua por si algún día fuera necesario, al principio pensaba que dado mi peso la seria imposible, pero sorprendentemente logro sacarme a la orilla.

El agua otra de sus debilidades

Finalmente otra cosa que les gusta mucho, y lo digo por experiencia propia, son los niños. Esto merece una mención especial, ya que a la llegada de nuestro primer hijo cuando Lucky tenía solo dos años, la perra nos siguió por toda casa sabiendo que traíamos algo que no era comida. Pronto nos dimos cuenta que allá donde iba el bebe tenía que ir ella, daba lo mismo donde durmiera el niño, la perra quería estar junto con él. A medida que el bebe empezaba a gatear, y posteriormente a caminar, la perra lo seguía allá donde fuera, sirviéndole de apoyo en sus primeros pasos.

Hasta hoy con dos niños, Lucky sigue igual de loca, haciéndonos reír la mayor parte del tiempo de dándonos de su cariño.

otra de sus debilidades

Si por alguna razón a alguien le quedara alguna duda de si esta raza es buena para los niños, esto es lo que me dijo en una ocasión la veterinaria al comentarle lo que había dicho otra persona acerca de si los labradores mordían: “Morder… NUNCA, un Labrador de pura raza nunca haría eso, es el mejor perro que puede tener una familia”. Por ello, yo no contaría con tener este tipo de perro con otro fin distinto al de la pura y mera compañía.

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