Los padres de mis compañeros de colegio eran unos retrógrados. ¡Realmente a estos muchachos se las tenían montada! Les tenían en la casa como presos sin poder salir, como esclavos a quienes les tocaba hacer toda clase de tareas de la casa: tender la cama, organizar el cuarto, ayudar a preparar alimentos, organizar, limpiar, y en los tiempos libres hacer esa cantidad de tareas que los desconsiderados profesores dejaban; y como si fuera poco, debían asistir a toda clase de actividades complementarias, ufff deportes, artes, refuerzos escolares y no se cuantas cosas más…

Yo en cambio me la goce toda, cuando no quería ir al colegio no pasaba nada, y hasta mi papá me consiguió un sitio especial para estudiar únicamente el fin de semana, así tenia la posibilidad de dormir hasta la hora que yo quisiera de lunes a viernes; en casa mi mamá hacía todo, y ellos dos se las arreglaban para trabajar muchas horas para que yo no tuviera que hacer nada. Que delicia, TV y juegos para mi, amistades, mis caprichos atendidos, y la verdad sea dicha, a mi no me gustaba hacer esas labores de las empleadas, así mi vida fue perfecta.

Pasaron los años y ahora soy una madre soltera, de buenas mi bebé nació bien a pesar de la droga que me he metido todo el tiempo para ver la vida de otro color, aunque me preocupa algo el futuro porque mi trabajo depende de los clientes que pueda atender y muchas veces ellos mismos me han enfermado. El mes pasado tuve una venérea y la verdad hasta hambre he tenido que aguantar.

Hoy cuando estaba esperando algún cliente en un bar, estuve pensando en mis compañeros de colegio, ¡A ellos la vida los trató bien!, ahora tienen unos puestasos, reciben buen dinero, los suertudos esos viven en unas muy buenas casas y tienen unas familias de esas de envidiar, viajan de vacaciones, sus hijos van a buenos colegios.

¡Como quisiera haber tenido a sus padres!

Si los míos me hubiesen mostrado su amor a través de valores y disciplina, con seguridad mi vida sería diferente.


Los padres responsables están pendientes de que hacen sus hijos e hijas, los aman y los reprenden, contribuyendo de ese modo a mantener a su familia en un ambiente en donde privan los valores, en un entorno inmediato de paz, amor y proactivo.

¿Y tu qué clase de padre eres?

Aún estás a tiempo, da lo mejor de ti a quienes te escogieron como mamá o papá para que les guiaras en este caminar de la existencia. Juega cada día a enseñar disciplina desde el amor.

La energía del universo y la Sabiduría Divina iluminen este día de fe y esperanza

Heidman Janeth Ballesteros Ruiz

Guillermo Velosa Arbeláez

Eliath Javier Pérez Ballesteros

Consultores Motivadores Organizacionales

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: