La marca alemana Mercedes-Benz, pionera de la automoción, aprovechando el aniversario de la invención del primer automóvil fabricado por ella hace 125 años, ha decidido realizar ese sueño a bordo de 3 Clase B F-Cell movidos por hidrógeno.

 

Así, esos 3 Clase B F-Cell producidos en serie recorrerán cerca de 30.000 km en 125 días (70 de conducción) para demostrar, por un lado, la viabilidad de este combustible (sólo emite vapor de agua por los escapes); y por otro, la fiabilidad de sus coches de serie. A bordo de estos Clase B F-Cell de célula de combustible se sentarán periodistas de todo el mundo para certificar la veracidad del proyecto.

 

El futuro está aquí para quedarse, y con garantías de éxito. El problema, de momento, es el suministro del hidrógeno, por lo que parece claro que este tipo automóviles servirán para recorridos urbanos. Eso sí, la recarga es rápida (menos de 3 minutos) y la autonomía razonable: alrededor de 400 km a ritmo moderado. Sobre esto, Mercedes-Benz busca alimentar el debate y presionar a los gobiernos para que fomenten la creación de hidrogeneras que faciliten el combustible. En el Clase B F-Cell la autonomía no está reñida con las prestaciones (velocidad punta de 170 km/h), aunque a ritmo fuerte la autonomía merma a 300 km.

 

El resto del Clase B F-Cell es exteriormente igual a las versiones de gasolina y diésel, y sólo los relojes del salpicadero difieren de los tradicionales.

 

Los 3 Clase B F-Cell han atravesado Europa de norte a sur y en Lisboa, a bordo de un avión, llegarán hasta Miami. De ahí subirán por la costa oeste americana hasta Vancouver, en Canada donde tomarán otro avión a Sydney (Australia). Y desde allí a Shanghai (China), donde tras atravesar todo el continente asiático llegarán a Rusia, luego a Finlandia, Suecia y Noruega, y finalmente a Stuttgart (Alemania), en la sede de la compañía, inicio y fin del recorrido.

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