Viernes por la noche, lo que comienza como una reunión de amigos poco a poco va convirtiéndose en un clásico BOTELLÓN, donde cada uno a su manera empieza a disfrutar de la noche, se ven botellas de alcohol, se escucha música, unos bailan, otros simplemente hablan, en definitiva, todo el mundo bebe, fuma y algo más.

Muchos de los que empiezen a leer esto no lo terminaran de hacer, talvez por encontrarlo sin interés, o porque no creen que eso sea así. Yo creo que este tema tiene mucho interés y deberiamos parar un momento a pensar en lo que poco a poco nos estamos convirtiendo, a lo que estamos llegando con lo que empezo como una diversión, al pasar el tiempo llega a ser en nuestra vida una rutina, algo cotidiano y algo que lo vemos normal.

No queremos entender que lo que supuestamente controlamos nos esta llevando (como jóvenes) a un hoyo sin fondo, de donde es complicado salir, cuyo fondo no solo está nuestro sufrimiento sino el de las personas que nos rodean, que sin querer o sin pensar las hacemos sufrir y son consecuentes de lo que hacemos, lo vemos todo tan normal porque dentro de nosotros decimos: "Todo el mundo lo hace" y pensamos que somos valientes o iguales al hacerlo también. Iniciamos una senda de un consumismo de alcohol, drogas, tabaco, y algo muy importante: Vamos consumiendo nuestra vida y desperdiciando nuestro tiempo y juventud, algo que al pasar de los años lo veremos reflejado en nuestra salud y vida.

Durante esta velada pensamos que si hacemos lo que hace el amigo de al lado, somos iguales, o somos más aceptados en el grupo al que queremos pertenecer, algo que es nada cerca de la realidad, ninguna de estas cosas, nos hace sentir mejores ni peores. Llega un momento que esta euforia nos muestra una falsa felicidad, un supuesto escape a nuestros problemas, "Problemas que  en ocasiones no queremos aceptar". Nos escondemos en la frase "YO LO CONTROLO", y creemos que somos lo suficientemente capaces de parar en el momento y lugar adecuado. Entre la bebida, el cigarrillo y una que otra "rayita" hacemos verdaderas incoherencias atentando contra nuestra propia vida y la de los demás. Una de ellas es conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas. Al despertar en el mejor de los casos, lo hacemos en nuestra casa, en nuestra habitación, sobre nuestra cama y con una pregunta: ¿Dondé estoy? ¿Cómo llegue aqui? ¿Qué paso anoche?. Preguntas que no tienen solución, simplemente explicaciones de amigos o personas que estuvieron junto a ti a lo largo de la noche que tampoco saben explicarse de cómo, cuando, llego el término o fin del botellón.

Lo que llamamos Resaca de la noche anterior, no es más que el vacío que tenemos en nuestro interior, siendo este el que nos recuerda, que nada de lo que hagamos en un botellón nos hara sentir mejor, al contrario, nos muestra lo mal que estamos y que es más fácil esconderse, que afrontar la vida misma y los problemas que en ella se dan.

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: