La madre Tierra respira, siente y se expresa. Es un ser sanador que cuando experimente incomodidad, como nosotros, se sacude y se re-equilibra. Eso es lo que está haciendo.
Maravillosa Tierra que nos demuestra que es un ser vivo. Nos hace reflexionar sobre aquellas cosas, situaciones, que remover en nosotros al costo que sea para restablecer nuestro estado de conexión con la esencia que somos. Recientemente  decidí movido por las manifestaciones del planeta en Japón, realizar un ayuno para observar y recuperar conciencia en mi cuerpo, en mi energía, en mi manera de existir, de  relacionarme: Una controlada deprivación de alimentos, bebidas, computadores, televisores, celulares y otras tantas relaciones más. Mejor dicho cree mi propio Tsunami y terremoto espiritual  para limpiar  y remover mi tierra interior.

A veces nos llenamos de cosas de basuras que se van acumulando en nuestros cuerpos y debemos expulsarlas, para poder mantenernos sanos, responsables o en el mejor estado posible. ¡Eso si! cuando se hace un ayuno las sensaciones son fuertes, incómodas y de sacrificios. El deseo por comer, por tomar agua, un estómago que cruje, un desgano, irritabilidad,  desesperaciones súbitas, te van y vienen calores, te antojas aún más de cosas que te fascinan y tu cuerpo reacciona saliendo a la superficie exterior sensaciones de molestia, emociones como rabias almacenadas y por supuesto algunos órganos no se muestran muy a gusto con un estado de ausencia alimentaria de  venticuatro horas. Ahí descubres que tanta fuerza de voluntad tienes en tus propósitos de vida.

Igual siente la Tierra y hace su limpieza;  sacude y elimina las
toxinas de su organismo lo que afecta a todo mundo, por que vivimos en ella. Si por elección y actuación estamos en el lugar donde se hallan los desequilibrios, es nuestra responsabilidad tratar de mejorarlos o sí no asumir los costos de ello por doloroso que sea. Es que nuestros comportamientos a veces resultan tóxicos para el planeta; nos cerramos a transformar nuestras vidas, nos materializamos demasiado, la insensibilidad hacia la naturaleza, hacia los demás, nos volvemos caras duras, ¡peor que piedras! y nos metemos en un sistema tan rígido que se olvida de lo que vino hacer. Ser sacudidos es la indispensable
salida, así podemos darnos cuenta de nuestra propia evolución.

No hay nada que hacer somos toxinas o nutrientes para la Tierra y eso lo decidimos nosotros mismos. No es culpa ni de Dios, ni del gran Espíritu, ni de extraterrestres, ni de alguien en el universo. Somos los responsables. Lo asumimos con plena conciencia, a ver si no nos toca ser desechados en la próxima. Gracias Madre Tierra por ser y por recordarnos que a veces nos convertimos en una carga.

Lo interesante es que al final el resultado de un buen ayuno:
eliminadas algunas toxinas del cuerpo, de la tierra es que
reestablecemos nuestra vibra y energía, nuestra salud.
Así chicas y chicos, adelante el Meditar es necesario para
diagnosticarnos o Toxinas o Nutrientes. Los que se han ido La luz los lleve, nos han enseñado con su experiencia, nuestras propias opciones. Gracias por ser maestros. Les enviamos mucho Amor. Y a tí querida Tierra ayúdanos a ser cada vez mejores nutrientes de respeto, de unidad, de luz.

Para terminar: ¿Tu Tierra interior está en armonía con la naturaleza de gaia en la que vives?  ¿Asumes tu Responsabilidad de armonizar, amar, respetar, equilibrar y dar la luz necesaria a la ciudad, al campo, a la naturaleza donde habitas? ¿Es necesario que la Tierra te sacuda para comprender que tienes el poder Conciente de sanar y equilibrar todas tus relaciones?  Medita y Conecta con Tu propia naturaleza y has lo de la Tierra sacude y limpia para alcanzar tu Realización de Ser.



Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: