¿Hacia donde nos diríjimos ante la liberalización del mercado eléctrico español? A parte de lo ya notado en nuestros recibos de la luz, es importante saber como se van a comportar las empresas distribuidoras ante este majestuoso cambio. Aunque, a priori, tan solo nos parece que influye a la hora pagar nuestros recibos cada mes, debemos saber la postura que están adoptando las empresas distribuidoras para estar preparados para lo que se avecina.

 Como ya sabemos, con la liberalización del mercado eléctrico, para que fuera viable y no tener que duplicar las redes de distribución que llegan hasta nuestros hogares con el gasto que ello supondría, las empresas distribuidoras y comercializadoras tuvieron que seperarse reconociendo como "monopolio natural" la distribución de energía. Antes, unidas las empresas distribuidoras y comercializadoras, formando una sola empresa su mayor objetivo, como el de cualquier otra empresa, era tener cada vez más clientes. Por eso, y más durante estos años de boom inmobiliario, las empresas distribudioras-comercializadoras se afanaban en ampliar sus redes y dar servicios a la cantidad de nuevos usuarios que se estaban creando. Además, antes, cuando un usuario tenía contratada una potencia determinada y consumía en exceso no había problema por que la comercializadora (hermana suya) cobraba un gran recargo a este usuario pudiendo dejar así más de lado la adecuación de las líneas antiguas existentes que se iban quedando obsoletas ante el gran cambio de consumos por parte de los ususarios que se estaba produciendo.

Las empresas distribuidoras en sí mismas, de siempre es sabido, que tenían perdidas, pero entre las ayudas de gobierno y la compensación con las ganancias de su empresas hermanas comercializadoras todo estaba tranquilo. Ahora, en cambio, para las empresas distribuidoras su principal objetivo no es obtener mayor número de clientes sino optimizar en lo máximo posible sus instalaciones y empujar a los usuarios a que adecuen sus propias instalaciones para minimizar las perdidas obtenidas hasta ahora. Ya que a partir del 1 de Julio de 2009 las ditribuidoras solo cobrarán en función de los kilowatios contratados por el usuario y más sabiendo que ahora las distribuidoras no cobran un plus por excesos de potencias consumidas por estos usuarios. Traduciéndose esto en aún mayores perdidas a las que poseían actualmente. De ahí que su principal dolor de cabeza no sea dar servicio a nuevos edificios que esperan el suministro, sino que sea la de empujar a los usuarios existentes a adecuar sus instalaciones hasta conseguir hacercarse a las pérdidas 0, es decir, cobrar por los kilowatios que realmente se distribuyen y disminuir o minimizar el mantenimiento de las líneas y la lectura de contadoras que hasta ahora se disparaba a causa de la inadecuación de las instalaciones existentes.

 Desde hace algún tiempo, cuando un usuario necesita un aumento de potencia o un cambio de tensión o, bien algún cambio de sus condiciones de contrato, una vez realizadas las instalaciones interiores de su vivienda, restaurante, ..., presentada la documentación ante la empresa comercializadora y realizado el contrato pertinente, el usuario se encuentra que no se hace efectivo el contrato y no le ponen el contador pertinente obligándole a adecuar las instalaciones de enlace del edificio, vivienda única particular, ..., de una forma o de otra dependiendo el caso y en muchas ocasiones, no sin falta de razón, por el deteriorado estado de muchas instalaciones ubicadas en los cascos antiguos de las ciudades. Todo esto amparado por las leyes y normativas emitidas desde la Dirección General de Industria pero, a causa de la falta de información al usuario, no sin perjucios ni contratiempos hacia el usuario que, una vez enterado de su situación debe, en muchos casos, solicitar nuevas licencias de obras y realización de instalaciones que en un principio no tenía previstas.

Desde el 1 de Julio de 2009, como el cambio no estuvo todo lo que debería haber estado informado, a todos nos ha cogido desprevenidos y nos han metido, sin excepciones, en el mismo saco o, dicho de otro modo, en la "Tarifa de último recurso" que, como bien indica su nombre, es una tarifa para no dejarnos sin tarifa en el último momento, pero de la que poco a poco nos obligarán a salir y elegir una de las empresas comercializadoras creadas del mercado libre. Por ahora han comenzado con los suminstros en Baja Tensión de más de 10 kilowatios (con los suminstros en Media Tensión ya llevan tiempo haciendo campaña para su paso al mercado libre) ya que van a ir poco a poco para no saturar sus propias bases de datos ante cambios masivos de tarifas.

Como he comentado antes y desde hace algún tiempo con cualquier cambio en nuestro contrato actual nos obligan a adecuar nuestras instalaciones interiores e instalaciones de enlace. Pues bien, hasta ahora el cambio de la "la tarifa de último recurso" a una tarifa liberalizada se está permitiendo de forma natural y sin obligarnos a esta adecuación para empezar a "caminar" pero, en el futuro y considerándose un cambio de empresa un gran cambio contractual con la empresa distribuidora también, ¿provocará que un cambio de tarifa o empresa nos obligue a estas adecuaciones? Muy probablemente sí. Entonces debemos estar muy informados y preparados ante este cambio ya que no solo nos influye a la hora de pagar nuestros recibos de luz. 

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