Cuantas veces, en el tiempo que llevamos siendo padres, habremos podido oír en infinidad de ocasiones comentarios parecidos y tan pueriles como este:

- A este niño deberías darle más bollos y menos fruta para merendar, es que está escualidito. Mira en cambio el de la prima X, tan rollizo y mofletudo que está para comérselo... (cuando sea adolescente se arrepentirán de no haberlo hecho )

Pues bien, al principio te entra una especie de congoja espantosa pensando que a lo mejor sufres el Síndrome de Münchhausen por poderes y buscas matar a tus hijos de hambre. Pero no señores, resulta que una vez analizamos la costumbres alimenticias del hijo de X y las de los nuestros vollvemos a recuperar la cordura y vemos que no lo hacemos tan mal, ya que no condenamos a los "enanos" a padecer obesidad infantil.

La conclusión a la que podemos llegar en todo este tiempo es que el primer problema de la obesidad infantil proviene de la comodidad, de seguir el camino más fácil en lugar del más difícil.

Como padres/madres trabajadores infatigables, conocemos el cansancio, el estrés, las ganas de no hacer nada que te complique más la vida…pero cuando tenemos hijos tenemos una gran responsabilidad para con ellos y eso empieza por procurarles una salud de hierro.

Sabemos que es más fácil levantarse media hora después y que el niño mal desayune (o ni lo haga) en lugar de levantarnos antes y preparar un desayuno adecuado, su leche, su zumo, sus galletas maría, sus tostadas...; sabemos que es más fácil a mediodía usar comida precocinada para freidora ó microondas que dejar la noche anterior preparado un buen primer plato de verdura ó legumbres y mientras se lo comen preparar un segundo plato a base de ensalada con pescado, pollo y luego su fruta…; sabemos que es más fácil comprar para la merienda unos cuantos bollos de los llamados industriales y un zumo de brick que llevarles a la salida del cole un buen bocata caserito y una pieza de fruta (aunque nos lo tengamos que llevar en una bolsa al trabajo)...; sabemos que es más fácil a la hora de la cena pedir una pizza (a la que nos hacemos adictos en un tris) que preparar una buena ensalada, una tortilla ó una rica sopa casera...; sabemos que es más fácil ponerles la tele o darles la play que pasearse de arriba a abajo con ellos al gimnasio, a nadar, a pasear...; sabemos demasiado pero hacemos poco..¡¡¡ pongámonos manos a la obra de una vez !!!

Con estos argumentos no se pretende criticar ni menospreciar la forma de vida de los demás, ya que cada familia es un mundo, ni por supuesto dar a entender que ninguna es la perfecta, puesto que  la perfección no existe, simplemente es un intento de que todos pongamos un granito de arena (ó un dique de contención para lo que se nos viene encima) y nos concienciemos de  la importancia de una buena dieta y de la práctica de ejercicio desde la infancia, aunque nos cueste  sangre, sudor y lágrimas, ya que si no, nuestros hijos se verán avocados a padecer enfermedades como colesterol alto, hipertensión, obesidad adulta, problemas articulares, anorexia, bulimia, etc..

Y  si nuestros hijos es lo mejor que nos da la vida, se merecen todo nuestro esfuerzo para que crezcan queridos, felices  y sanos.

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