Desde el momento que se abren los ojos se sabe que es domingo, que se acaba el espacio, se agota el tiempo para sentir la libertad, se comienza a pensar en el mañana,  en el trabajo, la rutina,  en las cosas que no se pueden hacer un domingo; en trabajar.


Un domingo siempre tendrá unas características especiales: la casa, el almuerzo en familia, la pereza, el deporte. En un domingo pueden ocurrir muchas cosas  pero siempre estará implícita la nostalgia  porque se está dejando el descanso, se le da paso al despertador, a la puntualidad,  al cumplimiento de metas,  a una extraña fuerza que mueve la economía.


A las 6 de la tarde inicia la etapa aguda de la nostalgia. Ver las calles vacías, sentir el silencio de la preparación, del impulso para comenzar.  La música se torna diferente,  los televisores prendidos y una cena tranquila, los cuerpos se estiran en la cama con cierta indiferencia y no alcanzas a tomar consciencia de tu sueño hasta que el repetitivo sonido del despertador te anuncia el fin de la nostalgia dominical.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: