Con la muerte de la cantante argentina Mercedes Sosa, ocurrida el pasado 4 de octubre, del hispano-argentino Luis Aguilé el 10 y del panameño Basilio el 11, ambos del presente mes, la música latina se ha vestido de negro. La infortunada desaparición de estos prestigiosos y grandes artistas, que han dejado una huella imborrable con el paso de los años, gracias a sus canciones que lo han hecho grandes, nos han dejado un enorme vació, que es imposible de llenar, especialmente la de Basilio, cuyo deceso fue muy repentino y prematuro, con el sólo hecho de saber que una bronconeumonía fulminante lo mató, mientras desayunaba en su residencia, ubicada en la ciudad de Miami, Florida. Y digo que es un vacío imposible de llenar, porque cualquiera puede imitar a estos artistas que les ha gustado, pero jamás lo pueden igualar, ya que cada uno de ellos, han impuesto un estilo único e incomparable, desde el inicio de sus trayectorias artísticas, hasta el día en que les toco de este mundo partir.

 

Ahora, lo único que nos queda, son recuerdos gratos de sus presentaciones realizadas a nivel mundial, y sus canciones, que como dije anteriormente, han hecho inmortales y grandes, a estos artistas, que con mucho cariño los vamos a recordar, y eso sí, nos va a hacer mucha falta. Que Diós los tenga en la Santa Gloria. Amén.

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