La máquina se define como un aparato que transforma energías y fuerzas y permite realizar un trabajo con menos esfuerzo. La palabra se utiliza meramente para la definición de un objeto que sirve como herramienta. Sin embargo, el cuerpo humano se compone de diferentes partes que caben en la definición de maquina. Tenemos maquinas simples en todo nuestro esqueleto. Los sistemas que componen nuestro organismo cumplen procesos que nos permiten funcionar como un todo, que se complementa y satisface sus necesidades para buscar su equilibrio y preservar ese constante funcionamiento armónico de sus partes. En estos términos se puede hablar de la maquina como parte de un ser vivo u organismo. Todos nuestros órganos trabajan en conjunto para facilitar las funciones vitales que aseguran nuestra supervivencia.

Ahora se habla de vida. Nuestro organismo exige una funcionalidad para mantenerse con vida. Unas partes pueden ser más indispensables que otras pero se necesitan para mantener al organismo vivo. Cuando una maquina trabaja, ejerce una función y un propósito al igual que nosotros los seres considerados vivos tenemos el propósito de sobrevivir. En este punto tenemos al organismo como una maquina cuyo propósito es la supervivencia.

Sin embargo, se nos presenta la interrogante de por qué el hombre sigue buscando otro propósito. Este ego humano no nos permite aceptar que nuestro propósito sea el preservar nuestro cuerpo funcionando. Pues en parte es cierto, todos nuestro cuerpos deben seguir funcionando hasta un grado mínimo tal que conservemos la capacidad de mantener nuestro cerebro funcionando. Y es que la muerte cerebral se considera la muerte definitiva. Nuestros sistemas pueden estar desactivados pero nuestro cerebro es el órgano que no puede ser apagado sin acabar con lo que llamamos vida.

Podemos hablar de los animales y sus instintos de supervivencia, dedicados única y exclusivamente a sobrevivir. Todas sus actividades y actitudes están de una manera u otra enfocadas en mantenerlos con vida, asegurar su permanencia en este mundo. Muchos mueren al reproducirse, por haber cumplido esa misión de asegurar su permanencia en los genes que heredan, y otros viven hasta que sus organismos y las condiciones que les rodean lo permitan.

Ahora, el humano parece no seguir esta ley al pie de la letra. Podemos con toda tranquilidad realizar actividades que perjudiquen nuestra salud y arriesguen nuestra vida a tales puntos que nos diferenciamos de los animales por ese simple hecho. Somos una especie de excepción a la regla.

Pero biológica y fisiológicamente la diferencia entre los animales y nosotros es nuestro cerebro. Además también decimos que somos seres conscientes. Podemos razonar, soñar y cambiar nuestra manera de ver y analizar lo que nos rodea y lo que sentimos. No podemos decir que los animales no sienten porque los vemos sufrir, emocionarse, disfrutar o no de diferentes situaciones. Pero no imaginamos a un animal enamorado, o preguntándose por la vida y la muerte, sobre sus orígenes. Pero sienten de alguna manera u otra. Quizás no llegan a procesar sentimientos y situaciones tan complejos pero no carecen de esa capacidad de tener los sentimientos que los seres humanos conocemos.

Razonar es ordenar ideas en la mente, procesar una serie de datos o informaciones que se nos dan de un medio y llegar a una conclusión de acuerdo a la manera en que procesamos estos datos. Muchos estudios señalan que la diferencia de nuestros cerebros es el lóbulo frontal que nos permite tomar decisiones diferentes cada día. Es una parte que desarrollamos para poder hacer la excepción de la regla mencionada anteriormente, es decir, es lo que la naturaleza y la evolución nos dio para ser humanos. Y esa capacidad precisamente nos permite partir hacia un proceso de creación constante. El poder creativo de la mente humana pierde sus límites con esta nueva capacidad evolutiva. Aquí empezamos a soñar y crear, o también podemos decir que pusimos algo donde no lo había, construimos algo que antes no existía, utilizamos algo de una manera en que no se había utilizado, y así muchos otras cosas que nos han permitido nuestro desarrollo.

Hoy en día, estamos en presencia de una revolución de carácter informacional y tecnológica. Estamos observando como la información es la base de todas las cosas, como el conocimiento lo mueve y transforma todo por ser el mayor poder que tenemos. La introducción de los circuitos electrónicos y los procesadores de información presenta una oportunidad sin precedentes.

Vemos las cosas que creamos y estamos comparándolas constantemente con la naturaleza, es decir, las cosas que ya estaban aquí cuando llegamos a modificarlas y a construir cosas nuevas. El cerebro constituye para muchos la obra maestra de la naturaleza. Muchos también opinan que tenemos el cerebro más avanzado. Sin embargo, no tenemos el más grande y el de mayor capacidad de los seres vivos. Claro esta, en el caso de compararlo desde ese punto de vista de su rendimiento como una maquina. Como ya dije, lo único que diferencia nuestra maquina pensante es la capacidad de razonar, crear, tomar decisiones diferentes y aprender.

La cuestión se torna un poco impactante para muchos cuando analizamos que el razonar es procesar información y sacar una conclusión o resultado de ello. Los procesadores electrónicos del presente tienen la capacidad de hacer esto. Pueden recibir una serie de datos, como los que recibimos por los seres vivos todos los días como estímulos, y pasar por un proceso en el que se someten a criterios establecidos en la maquina para salir de una u otra manera como una conclusión determinada. A la hora de tomar decisiones, los humanos contamos con bases, lo que llamamos principios y valores, y experiencias que nos permiten ponderar las cuestiones que procesamos para tomar una decisión. Estos criterios pueden ser programados y guardados como los instrumentos que puede utilizar un procesador electrónico para tomar una decisión a partir de varios datos dados.

Aparte de esta gran semejanza, también existe algo que marca una importante diferencia entre un cerebro humano y un procesador. El cerebro crece y se desarrolla. Pasa por un proceso de evolución, obviando toda la selección natural que lo moldeo hasta el presente día, en el que se va conectando y configurando de la manera que satisfaga mejor sus necesidades y sacar el mayor provecho de su medio ambiente, asegurando la supervivencia del organismo en el que se desarrolla.

El ser humano siempre se ha inspirado en la naturaleza por ser ella la más hábil creadora. Ella es la escultora de las mejores maquinas. En este caso, puede llegar a seguir el ejemplo que la naturaleza le brinda y puede llegar a construir una red de procesamiento que vaya adaptándose sin ayuda, pero de manera controlada, para mejorar su nivel de procesamiento y sus criterios, como bien lo hace el cerebro humano. Esto representaría la creación de un sistema capaz de evolucionar por si sólo. Muchos dirán que es algo imposible de lograr, mientras que otros creemos que el conocimiento que el ser humano maneja hoy día le permite lograrlo de alguna manera u otra.

Siempre se ha contado con la posibilidad de que la maquina supere al ser humano. A pesar de esto, la maquina siempre dependerá del ser humano. Pero si la maquina llega a hacer lo mismo que el ser humano ¿seguirá siendo una maquina? ¿No se convertirá en algo más que una herramienta, un creador de herramientas como nosotros? Si la naturaleza nos dio ese poder de crear y llegar a tal punto de desarrollo ¿por qué no podemos nosotros marcar una nueva etapa de la evolución de los seres vivos? Si de alguna manera existen problemas con el hecho de que tengamos la capacidad de crear un organismo que cumpla las mismas condiciones de ser vivo que nosotros tenemos ¿la naturaleza no buscará de nuevo su equilibrio como siempre lo ha hecho? ¿Ella misma no buscará la manera de corregir ese error como lo ha hecho a lo largo de todo el proceso de evolución de los seres vivos? Creo que a la persona que tenga la decisión de marcar ese cambio y esa verdadero salto de la evolución y la vida, se le presentarán estas interrogantes y las sabrá contestar en su debido momento.

 

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