LA LIMOSNA DE UN NIÑO

 

Chichirivihe, Carayaca, 1973.

 

Estaba yo meditando

a las orillas del mar

cuando vi un niño llegar

a mi lado sollozando;

él se me quedó mirando

con sus ojitos de sol,

yo sentí un hondo dolor

y vi en aquel niño un hijo

cuando él muy triste me dijo:

una limosna señor.

 

Sentí ganas de llorar

viendo aquel niño a mi lado

con el traje desgarrado

y el dolor en su mirar;

sólo acerté a murmurar:

¡pobre niño campesino!

es amargo su destino

pues en su existir desierto

es marinero sin puerto,

caminante sin camino.

 

Al niño tendí la mano

una limosna le di

y al momento me sentí

más piadoso, más humano;

vibraba el eco lejano

de las olas imponentes,

mil alegrías nacientes

plenaron el alma mía

cuando asomó la alegría

a los ojos inocentes.

 

Gracias, me dijo y corriendo

cruzó sobre las arenas

y yo sentí que mis penas

toditas se iban muriendo

al ver al niño riendo

murieron penas y enojos;

de la playa a los rastrojos

leves las garzas volaban

y yo sentí que asomaban

las lágrimas a mis ojos.

 

 

Lágrimas de honda emoción

de inmensa felicidad,

espejos de la bondad

que nace del corazón;

lágrimas de redención

pues cuando el niño llegó,

estaba tan triste yo

que aquel niño, a quien Dios guarde,

nunca sabrá que esa tarde

una limosna me dio.

 

Poesía: José Ramón Puppo.. Poeta Venezolano

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