La Policía Federal detuvo el Viernes  pasado- 16 de Abril- a un individuo indagando furtivamente en los despachos del Ministerio de Economía. Este, hecho delictivo, cobró inmediata relevancia pública y política cuando se supo que su protagonista trabajaba como asesor en la Cámara de diputados y colaboraba ad honorem con el Diputado Claudia Lozano, del sector izquierdista del argo político argentino.

Este último se sintió contrariado o cuestionado por tal procedimiento policial y- en conferencia de prensa- denunció una maniobra gubernamental para desacreditarlo a él y su coalición política. Lozano manifestó su disgusto por la detención del furtivo invasor del Ministerio de Economía- Larosa-alegando que entre las actividades habituales de este profesional de la economía se contaba sus entrevistas con miembros del Ministerio de Economía, en sus respectivos despachos y que, al producirse su detención se encontraba, justamente, en tales actividades, perfectamente legales y reconocidas. Por lo tanto, concluye el Diputado Lozano, la detención de Larosa no puede explicarse más que como una represalia del Gobierno contra él y su coalición política por haber denunciado días atrás a una Consultora Económica beneficiándose con el canje de la deuda externa que en estos días lleva adelante el Ministerio de Economía.

Inmediatamente después de la conferencia de prensa del Diputado Lozano, el Ministro de Economía- Amado Boudou- hizo lo propio y en conferencia de prensa le exigió al Diputado que deje de mentir, que no puede asociar un hecho delictivo con una situación política, reafirmando en el Ministerio de Economía con la exhibición de un video en el que se ve a Larosa ingresando furtivamente en una oficina del Ministerio.

Un episodio más que parece marcar el distanciamiento cada vez más grande entre el Gobierno Nacional y la izquierda argentina. Si a esto se le suma la tenaz oposición de las otras fuerzas políticas parlamentarias, más el sistemático acoso de la prensa nacional, pareciera que el Gobierno de Cristina Kichner se encuentra cada vez más aislado, sin capacidad de reacción, ingresando en una caída cada vez más vertiginosa.

Sin embargo, parece ser que la realidad es otra pues, las encuestas de diferentes consultoras coinciden en señalar un aumento de la popularidad de los personajes vinculados al Gobierno, incluido el ex Presidente Néstor Kichner.

¿Qué es lo que ocurre?

Sucede que después de las elecciones parlamentarias de Junio de 2009- en que la diversificada oposición obtuvo la mayoría de los escaños, pero el Gobierno alcanzó un tercio de los votos- las iniciativas gubernamentales han tendido a recuperar su base social popular captada por el discurso opositor. Diferentes políticas sociales enfocadas en los sectores más postergados de la Argentina, no tan sólo han recompuesto la imagen pública de la Presidenta Cristina Fernández de Kichner, sino que- también- han obligado a la oposición a mantener su perfil de tal, rechazando, cuestionando, criticando las políticas más progresistas del Gobierno.

Esta situación ha tenido dos consecuencias inmediatas: Por un lado la oposición ha tenido que definir más claramente un perfil de derecha para enfrentarse al Gobierno, absorbiendo en sus palabras a las posturas más izquierdistas que proponen algunos Diputados como el mismo Lozano; por otro lado, el discurso oficial ha tenido que ir precisando más clara y definidamente un discurso progresista, lo que ha llevado a sendas manifestaciones populares en respaldo a sus políticas.

Los sectores de izquierda, entonces, han terminado asimilados por el discurso de derecha y han perdido todo perfil progresista para conservar un discurso opositor, priorizando las alianzas políticas con la derecha y esbozando una contradicción en su discurso, que los hace poco creíbles para el conjunto de la sociedad.

El mismo Ministro de Economía, en su conferencia de prensa,  denunció al Diputado Lozano en estas contradicciones. Es que Lozano en el 2009, propuso el pago de la deuda externa argentina con partes de las Reservas depositadas en el Banco Central, con el fin de asignar recursos para financiar una asignación para las familias más postergadas.

Fue, justamente, la idea que tomó el Gobierno Nacional cuando propuso destinar parte de las Reservas nacionales para negociar el pago de la deuda externa, con el fin de no afectar recursos que estaban destinados a programas sociales, entre los que se cuenta la Asignación Universal por Hijo, un subsidio para las familias más pobres.

El Diputado Lozano ha sido uno de los fervientes opositores a estas medidas, en un contexto en que la oposición de derecha le exige al Gobierno Nacional el recorte de la inversión social para liberar recursos con que afrontar los vencimientos de la deuda externa.

La sociedad argentina ha sufrido, en las décadas pasadas, fuertes ajustes fiscales y parece estar decididamente agotada con esa experiencia, que la ha llevado a agudas crisis sociales y políticas. Por esto, el discurso de la derecha no puede sostenerse abiertamente- se recurre a eufemismo, como gastos innecesarios, modificar la estructura del gasto- y la izquierda queda atrapada en un discurso reaccionario porque no quiere verse envuelta en un progresismo que le es ajeno.

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