Una de las razones que nos mantiene vivo el espíritu de vivir y las ganas de salir adelante en la vida lo constituye el deseo de alcanzar las metas que nos hemos propuesto alcanzar. Creemos que nos hará feliz y nos realizará como seres humanos inteligentes y productivos dentro de la sociedad que nos vió nacer y en la cual existimos.

Analizamos nuestro entorno de acuerdo a la educación recibida y al resultado de nuestras experiencias y, de inmediato, decidimos hacer lo que vaya de acuerdo a nuestras conveniencias más próximas y que ayuden al logro de las metas propuestas, olvidando que no hay felicidad al final del camino , sino que existe dentro del camino mismo.

 Nuestra atención está enfocada, principalmente, en los grandes logros y en los avances visibles que nosotros mismos y que nuestros allegados más próximos,  calificamos de deseables y valiosos en la vida de cualquier ser humano . No es sino hasta que hemos experimentado el placer de haber obtenido éso que considerábamos importante y valioso, que descubrimos que no obtenemos la paz y satisfacción eterna que creíamos existía tras ése triunfo y, generalmente, volvemos a nuestro estado anterior de insatisfacción y de ansiedad.

Y no es que no exista virtud alguna en lograr ésos triunfos, sino que nos damos cuenta una vez en la posesión de las cosas y en el logro de los hechos, que nuestros sentimientos no encuentren el estado de satisfacción y contento que teníamos en mente conseguir,  y que los demás nos decían que sería lo máximo experimentar. Encontramos , de inmediato, excusas y explicaciones razonables que nos indican que éso es normal, que tenemos que seguir intentando buscar y conseguir cosas cada vez más grandes e impresionantes a nuestros ojos y al de los demás.

Es cuando la acción de voltear nuestra atención a los pequeños detalles que llenan nuestra vida diariamente y que  no les prestamos la atención debida , que cobra importancia el hecho de ser conscientes de nuestra inmediata realidad y de nuestro diario vivir.

Dichos detalles son comunes a todos y los vivimos a diario en nuestro entorno : con nuestros hijos , con nuestros padres, con nuestros vecinos ; en el trabajo, en el tráfico diario hacia nuestro destino, en las actividades de descanso; actividades que nos demandan tiempo y sacrificio que están lejos de nuestro circulo de acción y de interés , como son las participaciones altruistas , por ejemplo y que ,de inmediato descartamos por imprácticas e inútiles, frecuentemente.

Son los pequeños detalles de nuestra existencia los que nos dan valor como seres humanos y que , sumados, desde luego, con aquellos triunfos dentro de nuestra profesión y actividades complementarias ,  nos hacen vivir en armonía y calidad como el mundo espera de nosotros. 

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: