El diario vivir nos lleva a experimentar diversas sensaciones que creemos son inevitables , injustas y contrarias a lo que consideramos como correcto y bueno . Observamos temerosos cómo son las cosas y la reacción de las gentes que nos rodean , y  en un afán por acomodarlos y ajustarlos a nuestro enfoque más íntimo  (que todo sea apacible y acorde a nuestros deseos y anhelos más privados y a  la satisfacción de nuestras necesidades físicas  más apremiantes ,  antes que todo lo demás ),  es lo que nos mueve  a actuar , ó a reaccionar involuntariamente en la mayoría de los casos , ya que nos consideramos cuerpo antes que mente.

La calidad de vida que obtenemos así está siempre sujeta a lo que suceda en nuestro entorno , a lo que piensen los demás y lo que los beneficie en primera instancia , sobre todo cuando son nuestros seres más queridos y amados, y a la satisfacción física , ya lo dije , como prioridad inmediata . Aquí basamos nuestra felicidad , o cuando menos , lo que creemos que sea ésa sensación de bienestar y seguridad en éste mundo, que le llamamos precisamente éso ,  felicidad. 

Nada tendría que objetar a lo anterior , si no existiera tanta miseria , soledad y vacío en éstas personas bien intencionadas y deseosas que el mundo vaya por buen camino . La abundancia, armonía y paz que quieren encontrar , ya lo dije , está basado prinipalmente en lo que piensen y hagan los demás , y no en los propios pensamientos y valores a los que uno mismo debe hon rar y dignificar primero antes que nada, si existe el valor e inteligencia para defenderlos y colocarlos en un mundo lleno de especulaciones , temores y suspicacias ajenos , extraños y , en demasiadas ocasiones , absurdos e inútiles en un mundo cada vez más despierto y luminoso para ver lo bueno y verdadero.

Es , pues , imprescindible antes que todo , creer en uno mismo , en los logros alcanzados , en las victorias logradas y calificadas así  , por la sensación de júbilo y alegría que conlleva el éxito verdadero , el triunfo ante la adversidad. 

Es aquí donde entra la importancia del valor que le demos a los pequeños detalles de nuestra cotidiana vida , que es el valor y el color que nosotros mismos queramos darle , de  impregnarles nuestra personalidad , sabor y peso , sin que afectemos a los demás ni invadamos el derecho que cada quien tiene de hacer lo mismo , a su modo , y de recibir , éso sí , el premio de sus esfuerzos. Enhorabuena por estar todavía en lucha , por tener la oportunidad de decir sí , cuando queramos , ó de decir no , cuando sintamos que existe una mejor forma de emplear nuestros mayores tesoros : nuestra salud y nuestro tiempo.

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