La crisis en los pequeños negocios
Casi todas las personas, tenemos contacto a diario con pequeños negocios: la tienda, la legumbrería, la carnicería, la zapatería...
En días recientes un zapatero me hizo hacer tres viajes para entregarme unos zapatos que le llevé para un ligero arreglo ¿Cómo volver a ocuparlo?
En una panadería donde comprábamos con cierta frecuencia, ya los panes son más pequeños y quinientos pesos más caros... nos cambiamos de panadería.
En la librería donde nos encuadernaban los textos, ya las pastas son más ordinarias y aumentaron también el costo. Me buscaré otro lugar.
En la nueva legumbrería de un vecino siempre nos incluían una o dos frutas magulladas o con podridos, y cada que enviábamos a un niño, éste salía descaradamente engañado. A los dos meses... el negocio quebró.
¡Cuántos otros casos de relaciones comerciales que nos dejan insatisfechos experimentamos con frecuencia! Y cuando uno recorre las avenidas y las calles de la ciudad, no consigue permanecer indiferente cuando comprueba la cantidad de negocios que se cierran a diario por motivo de quiebra.
¿Causales? ubicación en un sector con saturación de oferta, precios más altos que la competencia en igualdad de productos, escasez de mercancía, materiales o productos de baja calidad, insuficiencia económica para sostenerse hasta el posicionamiento... y con mucha frecuencia: LA MALA ATENCIÓN.
Montar un negocio es conseguir un local y llenarlo de mercancía, pero hacer prosperar un negocio es muchas otras cosas. Tres cualidades son básicas para que, de un negocio, pueda decirse que es bien atendido y para que, en consecuencia, pueda prosperar:
1. Calidad en la labor que se hace y/o en los productos que se comercializa. Esta calidad no puede darse sólo en principio para hacer clientela. Ojo con esto: cuando usted decida bajar la calidad, comenzará a bajar la demanda. Es ley indefectible.
2.Honestidad. Para tener un negocio sostenible hay que mantener los precios al nivel de la competencia y quizás un poco más bajos... o dar un valor agregado real que justifique el sobrecosto. Hay que cobrar lo justo y devolver lo correcto. Una moneda que usted no devuelva, pareciera que pasa indiferente, pero créame que pesa en el sentir de la gente. Cada producto debe llevar su precio en forma visible, legible y comprensible. Y, en los abarrotes, la mercancía debe ser revisada diariamente para evitar la venta de vencidos o de productos en mal estado.
3. Cumplimiento. Todo negocio que prospera es puntual en los horarios. Cumple al máximo con las fechas de entrega pactadas y garantiza los productos a satisfacción del cliente.
Si a la hora de pensar en un negocio, usted tiene en cuenta las causales de quiebra que citamos al principio y conserva los criterios de buena atención que hemos mencionado, es seguro que aumentará sensiblemente las posibilidades de permanencia y sostenibilidad que tanto anhela.
Comercie con los demás como usted quiere que comercien con usted y el éxito, sin duda, llegará a su vida.
Luis Guillermo Cardona