Esta película es una obra maestra del cine de terror. Para mí, de hecho, es la mejor película de terror de todos los tiempos, así lo digo (y me río yo de "El exorcista" ¡ja!).

 

Con John Carpenter, su director, me pasa algo similar a lo que me ocurre con gran parte de los libros de Stephen King (y vaya mi afecto por delante para ambos, por ser dos genuinos currantes del género fantástico), pocas veces consiguen contar sus historias de forma verdaderamente redonda: cuando la idea es buena, se la cargan con exceso de metraje/páginas, o el ritmo decae y se pierde la atención; cuando el ritmo es el correcto, pues la idea tampoco impacta por manida o poco interesante... y en otras ocasiones, el truño no hay por donde cogerlo, directamente xD

 

Sin embargo, en "La cosa" Carpenter estaba en estado de gracia: el guión, la forma de rodar, la historia, el ritmo, la tensión que impregna cada escena... todo conforma una maquinaria perfecta.

No os contaré de qué va (imprescindible verla) -odio destripar libros o películas-, pero os diré que es una conjunción estelar que auna el terror materialista con el psicológico, la ciencia-ficción con la reflexión acerca de la condición humana de forma sublime.

 

La ví siendo un chaval en el cine de verano (con mucha personalidad: se anunciaban los títulos de las próximas pelis en transparencias escritas a rotulador gordo, mientras sonaba la música instrumental de "Los indios Tabajaras"; y bueno, los bancos de chapa hacían de tu culo una escuadra perfecta tras las dos horas ahí sentao xD) del pueblo de mis padres, Arroyo de la luz. Hacía calor, sí... pero yo salí tiritando -y encantado!! xD-. Nunca había visto unos efectos tan impresionantes y aterradores, al servicio total de la historia, por cierto (no como ahora, que va al revés ¬¬). No hace mucho volví a verla, pensando que sus animatrónicos me harían sonreír... pero no, siguen siendo tan escalofriantes como siempre -con esa textura orgánica que lo digital no consigue ni a la de tres-.

 

"La cosa" es un remake de "El enigma de otro mundo", de 1951 -gran película también, que os recomiendo-; pero es tan salvaje, tan única, que pone de manifiesto que en la forma de contar una historia está su esencia -y ambas resultan en verdad diferentes, pese a partir de un núcleo idéntico-.

 

Ojalá el cine vuelva algún día a ser así.

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