Coccidiosis canina: tratamiento y prevención

La COCCIDIOSIS CANINA es causada por un microorganismo parásito del intestino (un tipo de protozoo llamado coccidio). Es una enfermedad que si no se trata a tiempo puede producir un cuadro patológico complicado que se traduce en la muerte del animal. No sólo se manifiesta en los perros, sino también en distintos animales (aves, gatos, cerdos, entre otros); en este artículo sólo trataremos la coccidiosis en perros, cómo se desarrolla en ellos la enfermedad y cómo tratarla, así como también su prevención.

La coccidiosis canina es una patología causada por un organismo unicelular de características animales (de ahí el nombre de protozoos, que significa "primeros animales", ya que fueron los primeros organismos de organización celular eucariótica animal en aparecer en el curso de la historia de la vida). Estos parásitos intestinales de perros se encuentran dentro del grupo de los Esporozoos, dentro del cual también se encuentra el género Plasmodium, microorganismo causante del paludismo, cuyo mecanismo de reproducción es parecido.

Ya que los coccidios son unicelulares (es decir, formados por una sola célula), la única forma de detectarlos es mediante el análisis del material infectado (las heces) con un microscopio óptico. La infección es provocada por la ingestión de los huevos que, llamados ooquistes, presentan una triple capa protectora, la cual los hace resistentes a las condiciones adversas (como la desecación causada por el sol) por un largo período de tiempo (más de un año).

Los ooquistes se encuentran dentro de la materia fecal, y pueden contaminar el suelo y los pisos de madera y de cemento húmedo y poco soleados. El excremento del animal infectado entra en contacto con los animales sanos (suele ocurrir con los cachorros al revolcarse en el suelo, cuando juegan entre ellos) y, al ser ingerido (en la misma acción del juego), los huevos de su interior pasan al tracto digestivo, llegando al estómago, donde el jugo gástrico elimina la cubierta protectora de los ooquistes y entonces, los 8 esporozoitos (células infectantes que se hallan dentro del huevo) pasan al intestino delgado, invadiendo cada uno de ellos una célula intestinal, dentro de la cual se lleva a cabo un proceso de maduración que lo convierte en un trofozoito, llamado así porque se alimenta de la célula intestinal a la cual parasita. El desarrollo del parásito continúa hasta destruir a la célula del intestino, transformándose en un esquizonte, fase en la cual forma una gran estructura esferoidal en cuyo interior se forman decenas de nuevos organismos más pequeños, los merozoitos. Esa esfera llena de parásitos se rompe, liberando a los merozoitos, cada uno de los cuales ataca una nueva célula intestinal, comenzando un nuevo proceso. Este ciclo constituye la fase asexual. Pero además hay una fase sexual, la cual culmina con la formación del ooquiste. Al final, los ooquistes son eliminados con las heces, que al ser ingeridas por otro animal comienzan un nuevo ciclo. Todo este procedimiento, luego de un cierto número de repeticiones, dará como resultado una multiplicación progresiva que puede formar cerca de 2 millones de coccidios por huevo ingerido. Cada uno de estos nuevos parásitos destruirá células intestinales de forma sistemática, provocando una destrucción masiva de millones de células del intestino por cada huevo que sea ingerido.

Al principio, cuando el número de células destruidas no sobrepasa la capacidad de regeneración de tejido intestinal del hospedador, la enfermedad no se manifiesta. Sin embargo, superado este límite, que suele ocurrir pasados al menos 7 días de la infección por la ingesta de ooquistes, comienzan a aparecer los síntomas: los cachorros presentan dificultades para crecer, afectando a los miembros tanto anteriores como posteriores, y puede observarse una anomalía que se traduce en unas patas traseras más altas que las delanteras, con lo que el cuerpo puede quedar anormalmente inclinado; además, el abdomen sufre hinchazón, hay una cierta inapetencia y pueden llegar a comer piedras o sus propias heces, las cuales se manifiestan a modo de diarrea. Cuando la infección se agrava, aparece una enteritis (infección que afecta al sistema digestivo) grave asociada a vómitos, pérdida total del apetito y en consecuencia también de peso del animal, deshidratación, y la diarrea empeora, apareciendo sangre en ella (debido a hemorragia intestinal). Además se observa un desgano general así como una marcada somnolencia. También se produce una anemia severa (puede observarse en las encías, pálidas) como consecuencia de esta pérdida de sangre, y debilidad. Todos ellos síntomas muy similares a los presentados por cachorros infectados por parvovirusSi no se diagnostica a tiempo con un veterinario, pueden producirse infecciones en masa, resultando en la muerte del animal.

La coccidiosis en perros es una enfermedad que, si no se trata a tiempo, puede causar una gran mortalidad sobre todo en los criaderos, debido al hacinamiento, que favorece su dispersión. Es una patología que, si bien no necesariamente está relacionada con la falta de higiene, requiere llevar a cabo una profunda limpieza de aquellos lugares frecuentados por los animales (sobre todo las zonas en las que defecan).

La coccidiosis afecta muchas especies animales (gallinas, vacas, ovejas, cerdos y gatos, entre ellos) e incluso al hombre, no obstante, estos microorganismos presentan una marcada especificidad, esto quiere decir que los coccidios de, por ejemplo, un cerdo, solamente afectarán a esa especie animal y no a otra; de esta manera, y para aclarar este punto, un coccidio de paloma jamás infectará a un perro, aunque la paloma puede comportarse como un vehículo transportando en sus patas coccidios de perros, que también suelen ser transportados por ratas y ratones, por lo que el control de roedores (especialmente en los criaderos) es un tema muy importante.

La especie que suele infectar a los perros es Isospora canis (nombre científico). Los cachorros son afectados especialmente en el período comprendido entre la cuarta y sexta semana de vida, donde son más susceptibles; de todas maneras, un cachorro de más edad también puede ser afectado, pero, pasado el lapso de susceptibilidad anteriormente mencionado, es menos frecuente. Los perros adultos con coccidios no sufren la enfermedad (salvo en casos excepcionales debidos a una importante baja en el sistema inmunitario, como por ejemplo en situaciones de estrés), sin embargo sí son una importante fuente de infección ya que se comportan como vectores del organismo y pueden contagiar a cachorros sanos. Los cachorros de las razas grandes suelen ser los más perjudicados, afectando completamente su desarrollo normal en el período de crecimiento activo.

Ante el menor de los síntomas anteriormente explicados, el cachorro debe ser llevado de urgencia al veterinario, conjuntamente con una muestra de materia fecal, que el especialista observará en el microscopio óptico. A veces los resultados pueden ser negativos, pero esto no significa que el cachorro no esté parasitado, ya que podría encontrarse en una etapa en la que no esté eliminando los huevos, por lo cual es recomendable repetir los estudios. Es importante llevar a cabo un control rutinario de los coccidios mediante análisis de materia fecal, aunque no se observe diarrea, ya que muchos cachorros son propensos a esta enfermedad.

Un tratamiento efectivo de la coccidiosis en los perros consiste en interrumpir el ciclo del parásito mediante el uso de productos farmacológicos, esto asociado al mismo tiempo con la administración de una cantidad adecuada de agua (para evitar la deshidratación), electrolitos (sobre todo iones sodio, potasio y cloruro) y glucosa (provee de energía al animal) hasta la completa desaparición del parásito y los síntomas. La droga elegida para la eliminación de los coccidios es la Sulfadimetoxina, de comprobada eficiencia en estudios realizados en laboratorio, además de ser la de menor toxicidad. La Sulfadimetoxina es administrada a concentraciones de unos 50 mg/kg, cada 12 horas (2 veces al día), entre 10 y 21 días (no es aconsejable superar el límite máximo). Los valores pueden variar un poco según la gravedad de la situación, por lo que es conveniente consultar al veterinario antes de poner en marcha el tratamiento. Recuerda que el tiempo es de vital importancia en estos casos, por lo que, cuanto más rápido actúes, neutralizarás al microorganismo con mayor éxito.

En muchas ocasiones se comprobó que, a pesar de administrar correctamente la Sulfadimetoxina, los síntomas de diarreas y decaimiento no se detenían. Luego de varias investigaciones, se llegó a la conclusión de que las coccidiosis (y también otras parasitosis) se complican en presencia de giardias, las cuales no se catalogaban como organismos patógenos. Lo que ocurre es que la caída del sistema inmunológico debida a la coccidiosis, activa la manifestación de giardias, las cuales no son patógenas en un organismo sano, pero sí cuando sus defensas naturales bajan, como ocurre en estos casos. La enfermedad producida por las giardias recibe el nombre de giardiasis. Pero, ¿qué son las giardias?

Al igual que los coccidios, las giardias también son protozoos. El nombre científico de la especie que causa esta complicación es Giardia intestinalis, y es un organismo unicelular que posee 5 flagelos (estructuras celulares en forma de látigo) que le permiten moverse, y se fija en las vellosidades de los intestinos, impidiendo la absorción de los nutrientes, ya que obstruye la superficie de absorción del intestino, además de alterar el balance natural de la flora intestinal.

La giardiasis es entonces un trastorno del intestino delgado, y se contagia por medio de alimentos y agua contaminados con quistes infectantes, o por contacto directo con los quistes (que aparecen en las heces). Es una enfermedad que se desarrolla en un período de unos 5 o 6 días. El resultado de esta afección es una importante pérdida de peso (debido a la mala absorción de los alimentos) y una interrupción en el crecimiento normal de los cachorros, de modo similar a la coccidiosis; además, su acción patógena se ve aumentada debido a la invasión oportunista de bacterias y hongos e incluso  de virus, que complican aún más el cuadro patológico. También pueden causar daños permanentes en el intestino y otros órganos internos.

Al igual que los coccidios, las giardias también son microscópicas, de tal manera que solamente pueden ser observadas analizando las heces del animal en el microscopio óptico, en las cuales pueden verse quistes o especímenes en movimiento. Las muestras de materia fecal a analizar deben ser frescas, para poder realizar un correcto diagnóstico. Aún así, muchas veces es necesario examinar varias muestras antes de encontrar quistes (debido a que éstos son eliminados intermitentemente), por lo que una muestra podría dar negativo un día y positivo al día siguiente; además, se identifica al organismo procesando la materia fecal mediante técnicas especiales, ya que los métodos convencionales no permiten hacerlo; así, siendo difícil su detección, lo más adecuado es llevar a cabo un tratamiento preventivo (que incluirá limpiar el sector regularmente y evitar que su cachorro beba agua sucia, renovando el agua de bebida diariamente y colocándola en un área donde los pájaros no tengan acceso a ella, ya que podrían estar infectados, y al defecar dentro, promover la infección).

Si no se trata una giardiasis a tiempo, los síntomas pueden agravarse. Es necesario tener en cuenta también que las giardias pueden causar daños sin que los síntomas sean observables en las primeras fases de infección, y que pueden ser contagiadas a otros animales e incluso a los humanos. El tratamiento de las giardias consiste en administrar la droga conocida como Dimetridazol, en concentraciones de unos 16,5 mg/kg, 2 veces al día, entre 6 y 15 días. Los valores dados pueden variar en función del estado del cachorro, por lo que deberías consultar previamente al veterinario.  Nuevamente, recuerda que es muy importante actuar lo antes posible, antes de que sea demasiado tarde.

Si trabajas con criaderos de perros, debes saber que el control de coccidios y giardias es un trabajo arduo y de mucha paciencia y persistencia. Será fundamental controlar el ambiente e implementar un manejo individual de cachorros y adultos. Mientras, además, tratar a los animales afectados utilizando conjuntamente las drogas Sulfadimetoxina y Dimetridazol en las concentraciones y períodos descriptos más arriba; estas drogas no interfieren con las vacunas ni producen efectos secundarios, y está demostrado que son muy efectivos en aquellos criaderos que mantienen un buen control de higiene. Además, recordar que el estrés influye en la respuesta inmunitaria hacia la parasitosis. Todos los animales deberán seguir el tratamiento, ya que si solo uno de ellos posee coccidios, es casi seguro que el resto también esté incubando el microorganismo, debido al hacinamiento (por eso además será muy importante manejar los animales por separado). Si llegan animales nuevos provenientes de otros lugares al criadero, también deberán someterse a tratamiento, ya que, teniendo en cuenta que la coccidiosis es un problema muy difundido a nivel mundial, podrían estar afectados. El control de limpieza se basará en controlar la fuente de agua para bebida, que es susceptible de ser contaminada y puede convertirse en la principal causa de contagio, pudiendo el hombre contraer una giardiasis a causa de ello (normalmente gastroenteritis asociada a diarreas). Los animales no preñados recibirán tratamiento coccidicida-giardicida durante 10 días, luego serán higienizados con un baño a base de shampoo para eliminar las heces contaminadas que pudieran existir en el cuerpo del animal, y finalmente se los ubicarán en un nuevo sector (que esté correctamente higienizado). Si ingresan animales nuevos al criadero, se procederá de la misma manera, aunque sus análisis de materia fecal hayan dado negativo. Muchas veces, debido a diferentes factores, la eliminación total de estas parasitosis se hacen muy difíciles, y es necesario tener en cuenta que los animales en tratamiento pueden ser vehículos de estos microorganismos al adherirse los quistes a sus pelos, los cual los convierte en vectores, al igual que los perros adultos no tratados, que a pesar de no manifestar síntomas, pueden actuar de la misma forma, dispersando la enfermedad. Como prevención, al producirse el nacimiento de una camada nueva, debería iniciarse el tratamiento a todos los perros adultos antes de que se produzca el parto; posteriormente volver a realizar el tratamiento por 10 días tanto a la madre como a los cachorros, desde los 10 días de haber nacido, siguiendo las explicaciones dadas según el peso de cada uno; por último, debería repetirse la terapia en los cachorros una vez cumplidos los 40 días de vida, por 10 días más.

Muchas veces, la coccidiosis canina es confundida con otra enfermedad de los cachorros, la parvovirosis, ya que sus síntomas son parecidos. Esto es un error que suele terminar costando la vida al animal, por lo que realizar un diagnóstico correcto es fundamental. Para saber más de la parvovirosis canina, clic aquí.

De todas maneras, consulta previamente con tu veterinario.

Es muy importante no olvidarse de la administración regular y constante de agua, electrolitos y glucosa para fortalecer al cachorro y evitar que sufra recaídas, mientras llevas a cabo el tratamiento.

Para finalizar, quisiera contar mi experiencia personal lidiando con esta enfermedad y cómo se convirtió en un verdadero problema.

De la cruza de mis 2 perros adultos nacieron 8 cachorros. El tiempo pasó, y fueron creciendo mientras su madre los amamantaba. Todo estuvo normal al principio, más allá de alguna diarrea ocasional, que supuse sería algo normal. Aproximadamente a los 45 días, uno de ellos comenzó a vomitar. El vómito que observé era de un color blanquecino, y por entonces creí que aquello se debía a algún problema estomacal, al igual que las diarreas que se producían. Aquél día había llevado a todos los cachorros al veterinario para colocarles las vacunas, y tuve que volver a llevar al que manifestaba el problema surgido para aclarar el inconveniente. El veterinario me pidió que le llevara una muestra de materia fecal y así lo hice. De inmediato detectó la razón del problema: una coccidiosis en estado avanzado. Al llegar a casa, otros 3 comenzaron a vomitar. Evidentemente, todos se habían contagiado. Comencé el tratamiento inmediatamente, pero fue en vano: pronto me percaté de que era tarde, y a los 2 días murieron 2 cachorros. Al día siguiente murieron otros 2 más. Todo ocurrió muy rápido. De repente sólo me quedaba la mitad de la camada original. Aquellos fueron días de mucha angustia. La impotencia se apoderó de mí, y preso de la desesperación, averigüé todo lo que pude acerca de esta enfermedad. Creí que perdería a los 4 cachorros que aún conservaba, pero afortunadamente, y siguiendo rigurosamente el tratamiento, logré salvarlos. Es cierto, salvé sólo a la mitad del grupo original, pero con la experiencia vivida, sé que nunca más volverá a ocurrirme. Hoy, esos cachorros son adultos sanos (si bien me quedé con uno solo de ellos, sé que los otros 3 están en buenas manos).

Al escribir este artículo, he pensado en todos los cachorros que podría salvar. Quisiera evitar que otras personas tuvieran que pasar por la misma experiencia, y creo que ésta es la mejor forma de prevenirlos, brindando información completa sobre coccidiosis en perros y compartiendo mi vivencia. La coccidiosis canina es una enfermedad que, si no se trata a tiempo, puede ser fatal incluso para toda una camada de cachorros, y es mucho más común de lo que parece. Por eso, espero que este artículo te ayude a ahorrarte tiempo con esta patología. Tiempo que podría significar la diferencia entre la vida y la muerte. He intentado desarrollarlo lo más que pude, para que lo complementes con la información que obtengas del veterinario y saques tus propias conclusiones. Y espero, sirva para salvar muchas vidas. Todos sabemos que el perro es nuestra más fiel mascota. Y el mejor amigo del hombre.

Para el final he incluído dos videos que grafican claramente el ciclo de vida tanto de los coccidios como de las giardias, el cual consiste básicamente en invadir las células intestinales y multiplicarse en ellas para luego eclosionar, destruyéndolas. En el caso del primer video, si bien es sobre la coccidiosis aviar, sirve para comprender el ciclo biológico de los coccidios en general, ya que éste es similar en todos los casos de animales a los que parasita.

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