Cuando llegó ese oscuro día de justicia, en abril del 82, el pueblo entero se despertó sin ser llamado. Como tantas otras veces el pueblo entero quiso demostrar que era un pueblo orgulloso, sano y capaz de ser “uno” frente a la adversidad.

La noticia había llegado por la radio, muy temprano en la mañana, y desde ese momento todo el mundo quiso colaborar en la recuperación de aquello que hacia ya mucho tiempo nos habían robado. Tanto tiempo que muchos ni las conocían.

Sin dudar el pueblo se amontonó en una plaza inflada de odio y resentimiento. A festejar y a colaborar. Porque todo el mundo quería colaborar. Y comenzaron a organizarse en grupos de trabajo: Los voluntarios comenzaron a desfilar por las puertas de los cuarteles, los patriotas donaron joyas al fondo patriótico. En las escuelas juntábamos chocolates y dentro de sus envoltorios guardábamos cartitas como “bombas de aliento” para aquellos héroes que recuperarían lo que era bien nuestro. Porque eran nuestras desde siempre y eso, a partir del 2 de abril lo sabíamos todos.

Todo era celeste y blanco, todo era orgullo. Tanto orgullo que en cuestión de días se inventó un himno, una marcha que todos cantábamos como si hubiera existido desde siempre, como el himno o la marcha de San Lorenzo. ¿Qué pensaría Orwell, si viviera, en aquel momento?

Los años pasaron y como siempre sucede el todo el mundo reflexionó. Nos hicimos expertos en el tema. “Era un borracho…” decían “Fue una matanza de pibes”. “…a mí me vino en un chocolate Aero una cartita…” me contó alguna vez alguno sin recordar que estuvo batiendo su banderita de plástico por el balcón.

Después de aquel oscuro día de justicia, entre siesta y siesta vinieron otros días, oscuros o no, en los que el pueblo se despertó sin ser llamado. Incluso hace poco, muy poco, de golpe llegaron las cacerolas y apareció un nuevo oscuro día de justicia. Y el pueblo nuevamente se despertó sin ser llamado. Un tipo salió en helicóptero. “¡Lo echamos!, ¡Lo echamos” gritamos todos y cuatro tipos más vinieron para dejar nuestros sueldos cuatro veces más bajos.

¿Será que, como cualquiera que recién se despierta, reacciona, sin fundamento y sin medir consecuencias? ¿qué actúa por impulso?

¿Será que cuándo llegan estos oscuros días de justicia, este pueblo, se despierta sin ser llamado o acaso, mientras está duerme, alguien le susurra cosas al oído para que, cuando se levante, actúe como a él le convenga?

¿Será que alguna vez se despierta o tiene tal grado de inconsciencia que ni se entera cuando alguien lo maneja como a una marioneta a su antojo?

Hoy, a casi 30 años de aquella guerra innecesaria, el Reino Unido intenta una vez más avasallar el derecho propio de este país intentando explorar la plataforma marina de las Islas Malvinas (Falklands Islands) en busca de petroleo, esa plataforma que justamente pertenece, por extensión continental a la argentina y que casualmente rodea a las Malvinas. Hoy, cuando deberíamos haber madurado, ante una amenaza netamente comercial y recurrir con todas las fuerzas por las vías diplomáticas ¿Vamos a salir de nuevo a llenar la plaza de banderitas?

De cualquier modo, me parece que quiero que la próxima vez que éste pueblo se despierte sin ser llamado yo me quiero quedar meditándolo un rato más en la cama.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: