Livissi

KAYAKÖY, UNA CIUDAD EN RUINAS

Érase una vez una hermosa y paradisíaca ciudad llamada LIVISSI cuya edad es de cinco mil años. Contaba con dos iglesias, catorce capillas y dos molinos. A su alrededor, se hallaban colinas verdes y valles. Sus habitantes trabajaban las tierras fructíferas y cosechaban olivas y tabaco. Además, contaban con los mejores higos del mundo.

Livissi era un paraíso griego dentro del imperio otomano. Una urbe, que contaba con unos seis mil quinientos habitantes y donde convivían pacíficamente los cristianos griego ortodoxos con sus vecinos musulmanes. Existía la paz, la tolerancia y la armonía. Todo lo que hacía falta para una convivencia. Sus habitantes compartían las tierras, las cosechas y el dinero, así como las fiestas locales.

Sin embargo, este idilio vio su fin cuando, en 1922, comenzó la guerra y trajo el odio, una situación que trajo el fin a una era armoniosa y convirtió este lugar en una ciudad de fantasmas. Los habitantes abandonaron esta urbe que un día fue griega y cayó bajo el dominio turco. Con ello, cambió también su nombre. Hoy en día se conoce por Kayaköy y es una ciudad en ruinas.

Hoy en día es una ciudad vacía donde reina el silencio y permanece en el recuerdo de una generación ya envejecida. Esta se encarga de embellecer el recuerdo mientras relatan sus anécdotas a los jóvenes de hoy en día. Un lugar de lo que una vez fue y pudo haber seguido siendo hoy en día. Solo ocasionalmente, este silencio es interrumpido por turistas que visitan a estas ruinas, una ciudad fantasma.

En 1923, la ciudad fue entregada mediante el intercambio civil pasando de manos griegas a manos turcas. Una entrega firmada en el tratado de Lausanne. No obstante, antes de 1923, muchos griegos fueron KAYAKÖY perseguidos y muchos sufrimientos fueron acallados. Hay historiadores que consideran este intercambio de población como una limpieza étnica, puesto que un millón y medio de cristianos ortodoxos griegos tuvieron que migrar, a cambio de cuatrocientos mil muslimes. La religión fue la única razón de este intercambio.

A lo largo de varios años se produjo una limpieza para separar las culturas según sus creencias religiosas para reagruparlas unificando los lugares según sus doctrinas. Por culpa de este hecho, se perdió una población que, hasta entonces, era capaz de convivir en paz y armonía en un lugar idílico. Nadie les preguntó si querían abandonar aquel lugar. Y sin embargo, hoy Kayaköy se encuentra en ruinas, abandonado, vacío y recordado. El recuerdo evoca una enorme tristeza y melancolía en aquellas personas que habían vivido aquellos tiempos pacíficos y fructíferos, antes de que el odio y la guerra acabaran con todo. Parece que este lugar guarda aún hoy su magia y encanto, a pesar de ser KAYAKÖY UNA CIUDAD EN RUINAS.

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