amantes

Karla y Alex

No siempre las apariencias son el reflejo de la realidad

Nos mirábamos rectamente a los ojos, con diferentes expresiones de parte y parte, ella; Karla me miraba con un dejo adolorido, suplicante, sin decir palabra, por el contrario; yo al mirarme en sus ojos transidos de dolor, los míos; solo transmitían rabia, rechazo, odio casi- digo-jamás pensé que fueras capaz de engañarme de forma tan artera- aspiro aire ruidosamente, prosigo- Tú sabes cuánto te he querido, para mí no había más mujer sobre la tierra a la que haya amado tanto- Ella tiene las manos tapándose la cara, sus hombros se movían convulsivamente, sin atinar a responderme-

Volteo, dándole la espalda con las manos metidas en los bolsillos, para ocultar las lágrimas que resbalaban por mi cara en silencio. Pasan algunos minutos, solo se escuchan las respiraciones de cada uno- De pronto; oigo su voz trémula que pronuncia mi nombre –Alex, por favor déjame explicarte, las cosas no pasaron como tú crees, solo pasaron así de simple- Me vuelvo hacia ella- suspiro, luego- Estoy haciendo un esfuerzo concentrado para tratar de escucharte con tranquilidad –Habla… –

Karla y Alex, se conocieron como sucede millones de veces en todo el mundo, una reunión de amigos, alguien los presentó, se gustaron y luego se las arreglaron para verse otra vez. Su relación era fluida, agradable, se la pasaban bien juntos y pasando el tiempo esta cercanía se convirtió en una necesidad. Karla trabajaba de consultora jurídica en una empresa desde hacía algún tiempo y el era dueño de una joyería.

amigos y amantes

El encuentro

Luego de 6 meses de noviazgo, solo se separaban para trabajar, andando juntos a todas partes, provocando la envidia de propios y extraños por su felicidad. En una de estas salidas, se encontraron con un amigo de la infancia de Alex, se saludaron efusivamente al verse, luego del abrazo de rigor, acordaron entrar a un bar para celebrar con unos tragos el encuentro. En el transcurso de este encuentro entre los dos amigos, Karla; no pronunciaba palabra, solo asomaba lo que parecía ser una sonrisa y asentía moviendo la cabeza a las ocurrencias de los amigos.

Luego de recuerdos, palabras y risas entre los dos amigos, dos horas después se despidieron. A la despedida, Luís el amigo de Alex, dándole un abrazo, para después tomar a Karla por los hombros estampándole un beso en la mejilla, algo brilló en la mirada de Alex al observar la acción de Luís. Regresando del paseo a la casa de Karla lo hacían en silencio, había algo en el ambiente, era como una incomodidad silente que no se atrevían a comentar, al llegar a la puerta de la casa de Karla, se detienen tomados de las manos, mirándose inquisitivamente largos segundos. No se atreven a preguntar- Ella, vas a pasar –No, contesta- Mañana hablamos, dándole un beso apresurado a flor labios, echando a caminar rápidamente.

misteriosa

La noche para ambos resultó larga y mortificante. Karla despierta miraba fijamente al techo de su habitación, atormentada por los recuerdos, en mala hora aparecía Luís de nuevo en su vida, se restregaba los ojos con rabia, seguido de un largo sollozo. Su pensamiento atormentado volvía a cada instante sobre la terrible relación que en una época la mantuvo unida a Luís, y ahora que la vida le sonreía con el amor de Alex, el destino la golpeaba inmisericorde. Luís fue un mal hombre, la maltrató al más no poder hasta provocarle un aborto, el nato maltratador que casi termina con su vida.

Noche tormentosa

Alex, ya en la cama repasaba una y otra vez el encuentro con su antiguo amigo, amigo; que tenía sus bemoles, más bien una amistad un poco incómoda, este hombre cargaba sobre sus hombros fama de indeseable, que según los chismes de sus más cercanos, no era una amistad recomendable para nadie, aparentemente tenía ciertos vicios y maneras nada normales. Sin embargo no le preocupaba ni la fama ni los vicios de Luís, fue aquella percepción instintiva de que su novia y amigo se conocían, la actitud de Karla, su comportamiento no le pareció normal aquella noche, la sintió lejana, retraída, lo más preocupante es; que sintió que le rehuía la mirada. Hasta el momento no encontraba la menor explicación.

Amaneció un nuevo día cargado de interrogantes para los protagonistas de nuestra historia. Karla y Alex cada uno por su lado decidió resolver su situación con respecto al otro. Programaron el encuentro para aquella tarde y abordar la verdad, entendiendo que la verdad deber estar por encima de todo y asumirla es lo recomendado, aún a riesgo de perder lo más preciado. Se encontraron según lo acordado, estaban temblando como hojas al viento, aparentemente sin motivo pero; cada uno de los dos sabía que existían suficientes razones. Alex decidió comenzar primero; Karla tú conocías a…, verdad- Sí; pero entonces yo no te conocía… Y, se zambulleron en aquel mar de explicaciones inexplicables donde ambos no podían presumir la razón. La razón la tenía la vida que los contraponía caprichosamente poniendo a prueba la calidad de su amor…

Finalmente, entre lágrimas y sollozos, entre gritos y susurros, entre razones y sin razones, el amor entre Karla y Alex se impuso a despecho de las trampas de la vida que supieron sortear, no; sin sinsabores ni amarguras aparentes o reales. Prevaleció el amor. Ya era hora.

mancha1

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