El explorador que llegó a los dos polos y…

Por qué Erling Kagge, el explorador que llegó a los dos polos y a la cima del Everest, dice que su mayor proeza fue encontrar el silencio en la vida cotidiana

Erling Kagge es un ser extraordinario: es el primer explorador de la historia que alcanzó los "tres polos" de la Tierra: el Norte, el Sur y la cima del monte Everest. El aventurero, escritor y editor noruego es autor del best-seller "Silencio en la era del ruido" (publicado el año pasado), que ha sido traducido a una treintena de idiomas. Allí ofrece 33 maneras de descubrir el "silencio interior" en nuestra vida cotidiana, por más ocupados o distraídos que estemos, y sin necesidad de viajar a sitios extremos y remotos como los que él exploró.

Kagge habló con BBC Mundo antes de su participación en el Festival de Cartagena, que se celebró hasta ayer en la ciudad colombiana. ¿Cómo fue la experiencia en la Antártica que le hizo sentir por primera vez que el silencio era algo crucial para usted, algo que debía buscar para ser una persona mas plena?

Fue algo gradual. No tenía contacto alguno con el mundo; mi radio se había roto.

Caminar en esa nada blanca durante 50 días me hizo experimentar cuán enriquecedor puede ser el silencio. Era un silencio interior

kagge explorador

Para mí el ruido son las distracciones, todo aquello que nos perturba. Por eso, es otro tipo de silencio el que uno debe buscar: el existencial, no el acústico. Ese silencio es el más importante en la vida, aunque sea subestimado en la sociedad actual.

Usted afirma que le tenemos miedo al silencio porque puede resultarnos incómodo. Cuando era niño, a mí el silencio me parecía aburrido; sentía que nada pasaba, que estaba esperando algo que nunca llegaba. En nuestro interior puede haber cosas maravillosas, pero también perturbadoras.

Dejaron a individuos de todas las edades en una habitación solos por 15 minutos, sin música, ni material de lectura, ni dispositivos electrónicos. Y a pesar de que esto era doloroso, muchos prefirieron presionar el botón porque la experiencia de estar consigo mismos sin hacer nada les parecía intolerable. ¿Es posible encontrar el silencio que usted describe en medio de nuestras vidas tan ocupadas, en las que trabajamos y consumimos mucho y estamos hiper conectados?

Aun en las condiciones en las que vivimos hoy, no debemos subestimar nuestra capacidad de encontrar el silencio interior.

Nos estamos llenando de cosas que son innecesarias.

¿Es posible encontrar silencio en medio de nuestras ocupadas vidas?

¿Cómo hace usted para encontrar el silencio interior en su vida cotidiana, sin necesidad de ir a lugares inaccesibles como la Antártica? ¿Puede dar algunos ejemplos concretos?

Yo tengo una vida muy ocupada. Mi trabajo de editor es muy demandante, tengo tres hijas, viajo y escribo libros. De modo que estoy rodeado de ruido. Suelo encontrar silencio cuando lavo los platos en casa. La sorpresa, la fascinación o la belleza pueden conducirnos al silencio. O simplemente sentarse un momento, respirar hondo y cerrar los ojos. Usted dice que vivimos en una era del ruido en la que tenemos menos capacidad de concentración que un pez dorado. Eso hace que todo sea más difícil, ¿no?

formas

A decir verdad, al ser humano siempre le ha resultado difícil relacionarse con el silencio. Para mí fue duro darme cuenta de que mis hijas vivían en un constante ruido, especialmente con la tecnología, y que no supieran qué era el silencio interior. En su libro habla del "loop de dopamina" que nos mantiene atrapados en la tecnología. Es un circulo vicioso.

Obviamente las grandes corporaciones como Google, Facebook, Twitter o Snapchat saben esto y nos están "hackeando". Volviendo a su experiencia del silencio, ¿podría decirse que tiene varios niveles de profundidad? Sí. Yo a veces encuentro un silencio profundo cuando camino. En cambio, cuando barro la cocina no hallo un silencio tan hondo.

¿Qué piensa del yoga y la meditación? ¿Son útiles?

Absolutamente, ayudan mucho. Pero para conseguir el silencio del que hablo no se necesita técnica alguna. No hay una fórmula mágica; es mas bien sentido común.

¿El silencio es un lujo, a pesar de ser gratuito?

Lamentablemente hay una distinción de clase cuando hablamos de ruido y silencio.

Las personas de sectores más desfavorecidos viven con más ruido. Trabajan y residen en sitios más ruidosos, en zonas con calles muy transitadas o por donde pasan rutas aéreas. Suelen ocupar edificios con menor aislación acústica y sus autos probablemente son más ruidosos, al igual que sus electrodomésticos. Mientras que la gente de mayores recursos vive en sitios más silenciosos.

El explorador noruego dice que el nivel de ruido también es una manifestación de la inequidad. Si el silencio es, como usted afirma, una experiencia individual, ¿puede volverse de alguna manera una vivencia compartida?

El silencio no es darle la espalda al mundo. El silencio es esencial para la intimidad en las relaciones. Yo pienso en mis novias: cuando tenía que hablar todo el tiempo, llenar la relación con palabras, era frustrante, significaba que no podíamos estar en silencios juntos y solos al mismo tiempo, de modo que nos perdíamos una experiencia enriquecedora.

Las palabras son muy buenas, sí, pero a veces generan ruido.

Fuente Historia/Max Seitz (@maxseitz)/HayFestivalCartagena@BBCMundo

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