Hoy en día parece ser que se acepta menos el paso del tiempo en nuestra propia piel. En un mundo cada día más longevo, cada vez se asimila peor un fenómeno tan natural como la vejez.

La sociedad actual magnifica la JUVENTUD, pero no hace lo mismo con la vejez. De esta manera, algunas personas niegan el envejecimiento e intentan mantenerse, sobre todo en apariencia física, lo más jóvenes que sea posible. Es evidente que la industria de la belleza se aprovecha de esta situación y fomenta el mito de la eterna juventud, algo que afecta tanto a los hombres como a las mujeres.

Todos estos factores no deberían impedirnos aprender a envejecer, de la misma manera que un niño va aprendiendo a ser adulto, las personas deberíamos aprender a “ser viejos”. Con el aprendizaje seremos capaces de asimilar mejor los problemas psicológicos, sociales y físicos que la edad trae consigo.

Una de las grandes ventajas que tiene el cumplir años es la experiencia. Y sería bueno que todos aprendiéramos de ella. También es positivo mantenerse activo tanto físicamente como mentalmente. La memoria y la voluntad ayudan a sentirse siempre vivo.

Otra consecuencia de la no aceptación de nosotros mismos son los llamados trastornos de la alimentación: ANOREXIA o bulimia. Antiguamente la anorexia, el hecho de mantenerse extremadamente delgado, era común en las religiosas, puesto que el estar muy delgada era algo milagroso. Las dietas de pocas calorías y del sacrificio estaban relacionadas con la santidad. Hoy en día la enfermedad tiene unas motivaciones sociales diferentes. La sociedad idealiza ese tipo de modelo de juventud: el cuerpo delgado.

Es importante decir que la aparición de estas enfermedades no sólo están relacionadas con la industria de la BELLEZA, también influyen la cultura, la sociedad y la predisposición que tienen algunas personas a tener estos problemas.

Juventud y belleza: lo más deseado

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