Los juicios de valor

Las personas tienen la mala costumbre de hacer juicios de valor sobre los demás; la mayor parte de las veces no se ajustan a la realidad, es más se hacen sobre personas que no pertenecen al entorno propio. Esto tiene mucho que ver con los defectos de cada uno. 

Hay una tendencia demasiado generalizada a juzgar los actos de los demás, y no deja de ser algo totalmente lamentable. No hay ningún motivo por el que se deba juzgar a la gente. Es tan simple como que cada uno ve en los demás sus propios defectos. 

Comprender que los demás también tienen defectos

Algo que es posible, es que cada uno sea capaz de comprender que los defectos que ve en los demás, también los tiene él. Se juzga al otro por lo que cada uno es. Existe un término que quizás no sea muy conocido, la antipatía mecánica, es cuando se siente desagrado por alguien sin apenas conocerla y sin tener ninguna opinión sobre ella y se termina asumiendo que esa persona cae mal. Cuando no hay ningún motivo por el que se deba llegar a esa conclusión. Puede que en su interior cada uno piense que esa persona que le resulta tan antipática nada más conocerla, sea más inteligente que ella. Pero no es un motivo para juzgarla, solo queda una explicación para que esto suceda ha proyectado sobre ella sus propios carencias. O quizás ha visto en ella el peor de los defectos que cada uno tiene y asumir eso a veces les cuesta demasiado a determinadas personas. 

Cada uno debe ser consciente de sus propios actos

Lo lógico sería que cada uno estuviera pendiente y vigilara sus propios actos. Si no se está de acuerdo con el otro, en vez de criticar, no estaría de más que cada uno analizara su forma de comportarse y seguro que descubría que se trata de un defecto propio. 

Los juicios de valor se hacen a la ligera

Cuando se juzga a la ligera, se da por supuesto que el otro es de una determinada manera, cuando no hay nada más equivocado que esa forma de pensar, ya que la realidad demuestra que es alguien diferente. Nadie trata de buscar loos motivos por los que esa persona actúa de un modo determinado, algunos llegan a la agresión verbal porque esa persona no comparte sus intereses, no son conscientes de que en su propia vida suceden las mismas cosas o incluso peores. 

Conclusión

Antes de juzgar y criminalizar al otro, conviene que todos aquellos que con total ligereza juzgan, etiquetan, acusan y denuncian, den una oportunidad al otro para corregir sus errores. Y que se den cuenta de que nadie es mejor que nadie, y además nadie está por encima del otro. 

 


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