Reinhold Hanning

EL JUICIO DE AUSCHWITZ

La persecución se presenta de múltiples formas, unas, más directas y otras, indirectas. No sólo son las personas quienes persiguen, sino también lo hacen nuestros hechos, nuestro comportamiento y nuestra consciencia; en resumen, nuestro pasado.

LOS CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD no prescriben y no importa la edad ni la salud de las personas de quienes los hayan cometido. Un ejemplo de ello es el juicio de Auschwitz. Aún hoy viven algunas de las personas supervivientes de la Segunda Guerra Mundial, tanto víctimas de los campos de concentración como antiguos miembros de la SS. Un caso que saltó recientemente a los medios es el ex guardia Reinhold Hanning.

REINHOLD HANNING

Reinhold Hanning nació el 28 de diciembre de 1921 en Leipip (Alemania). Ingresó en el colegio a los siete años, donde permaneció hasta los catorce. En 1935, al terminar el colegio, comienza a trabajar en una fábrica e ingresa en la Hitlerjugend (juventud hitleriana). Cinco años más tarde, Reinhold Hanning decide ingresar en la Waffen-SS, la unión militar del partido nacionalsocialista de la SS, la cual se encontraba bajo el mando directo de Heinrich Himmler. En verano de 1940 llegó a ser miembro de división SS y, dos años más tarde, es enviado a Auschwitz para trabajar de guardia en el campo de concentración. Allí permaneció dos años hasta 1944, tiempo suficiente para ser testigo de los crímenes cometidos. Es más, durante este tiempo, una de sus asignaciones era controlar el buen funcionamiento de las cámaras de gas. Vio a diario cómo llegaban los trenes llenos de presos de guerra a Auschwitz. Muchos de los presos fueron llevados a las cámaras nada más llegar al campo de concentración. Otros, se quedaron para realizar una serie de trabajos. Otra de sus tareas era vigilar los presos que pasaban hambre y frío. Aquellas personas en las que se comenzaban a ver las costillas marcadas, había que separarlas del grupo y llevarlas a las cámaras.

En 1945, entró en prisión como prisionera de guerra. No obstante, fue puesto en libertad pasados tres años. Comenzó a trabajar como cocinero para el ejército británico. Un año más tarde, comenzó a trabajar como conductor y vendedor en una tienda especializada en lácteos. En 1964 asumió el cargo de esta empresa y la llevó hasta jubilarse en 1984.

A mediados de junio de 2016, se sentó el ahora nonagenario en el banquillo. Perseguido por su pasado, Reinhold Hanning, quien acudió al juicio en una silla de ruedas, fue condenado a cinco años de prisión por su colaboración en el exterminio en el campo de concentración de Auschwitz Birkenau, donde fallecieron más de un millón de judíos. Era cómplice de la muerte de al menos 170000 personas durante los años 1943 y 1944. Durante todo el proceso del juicio, el condenado no levantó ni una sola vez la vista, ni era capaz de mirarle directamente a los supervivientes y testigos de los hechos que se hallaban presentes. A su manera y leyendo un texto redactado, intentó disculparse por aquellos hechos tan horrendos, pero cualquier arrepentimiento brillaba por su ausencia. No se puede borrar la historia ni devolverles la vida a aquellas personas que la perdieron en Auschwitz. Durante el juicio de Auschwitz estaban presentes varios testigos que narraban hechos reales de sus experiencias vividas durante aquella época.

REINHOLD HANNING es uno de los cuatro casos más recientes arrollado por su pasado. Otro caso fue el ucraniano John Demjanjuk quien fue extraditado de Estados Unidos en 2007. Asistió al juicio en camilla. Dos años más tarde fue condenado a cinco años de prisión por haber participado en la muerte de 28000 personas. Falleció diez meses después. Otros dos antiguos miembros de la SS, igualmente nonagenarios, fueron llamados al juicio. Uno de ellos fue cancelado y el otro falleció una semana antes de celebrarse el juicio.

Este tal vez será el último caso, pero no fue el primero. Ya en el año 1963, en Frankfurt (Alemania) se celebró un JUICIO DE AUSCHWITZ.

Reinhold Hanning

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