Juegos infantiles tradicionales vs. Tecnología.

El Mundo avanza vertiginosamente y los niños no quedan exentos de las consecuencias de su desarrollo. Cada día dependemos más de la tecnología, incluso para las relaciones sociales, hay menos contacto “tú a tú” entre las personas y hay quienes pasan días enteros frente a una computadora sin darse cuenta siquiera desde cuando no ven a otro ser humano. Los niños cada vez juegan más con juguetes digitales, los llamados por muchos nanas electrónicas, que los enajenan por horas y permiten a los padres hacer otras tareas sin preocuparse de que sus hijos se accidenten. He llegado a pensar que vamos rumbo a una sociedad como la descrita por Isaac Asimov en su novela El sol desnudo hace más de medio siglo, donde todo era robotizado y las personas evitaban el contacto personal.

¿Dónde han quedado los juegos infantiles tradicionales con todos sus beneficios? No solo les enseñaban a los niños como interactuar con otros, tomar diferentes roles y aprender a esperar turnos, sino que con ellos se hacían amigos que quedaban para todo la vida, esos amigos de infancia con quienes se comparten los primeros sueños e ilusiones y no tiene dobleces ni ocultos intereses, que en la mayoría de los casos son amigos para siempre. Tanto afán de digitalización tenemos que hasta esos juegos tradicionales han obtenido su versión electrónica.

¿Recuerda usted el placer de jugar a las escondidas, la gallinita ciega o a la rayuela o Pon? Saltar una comba o suiza, correr como locos jugando a que no me atrapas o al gato y el ratón, o los diferentes juegos de palmadas, hasta aquel piedra, papel o tijeras, que tantas controversias ocasionaba en los que a toda costa trataban de hacer trampas, son sustituidos cada día con más frecuencia por pequeños aparatos electrónicos de jugar en solitario con las más sofisticadas versiones.

No se trata de diabolizar la TECNOLOGÍA con sus innegables beneficios en la formación de nuestros niños. Pero si bien es cierto que les permiten adquirir habilidades, conocimientos y destrezas a temprana edad, el sobreuso causa perjuicios a veces irreversibles en los cerebros infantiles en formación. Los adultos debemos controlar el tiempo que pasan frente a las pantallas, es nuestro deber poner coto a lo que puede convertirse en adicciones o diversos trastornos psicológicos. Estimular los juegos de mesa, el contacto con otros niños, la práctica de deportes y los juegos tradicionales infantiles puede ser una tarea menos cómoda y que lleve gran dosis de dedicación y sacrificios, pero le garantizo le evitara en el futuro males mayores.

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