Es la oportunidad para reseñar el juego referente al Fútbol Playero. Este juego era de la estación veraniega, y se desarrollaba en arena lisa o en arena dispareja, en playa mojada por las aguas marinas o en arena caliente veraniega. Para llegar a la playa de la Bahía de Huacho hay varias bajadas,la cercana a la piscina municipal, digamos la oficial o principal con escalinatas y una serie de facilidades, salón de baile y cuartos personales para bañistas así como la consabida piscina; y por lo menos dos bajadas , la que corresponde a la plazuela San Pedrito, por donde se perdía El Choclito personaje pintoresco de Huacho, y la bajada céntrica que corresponde al barrio de Dos de Mayo, Bolívar. Gálvez entre otras calles huachanas. Partiendo de nuestras casas ubicadas en dichas calles, se llegaba con indumentaria playera ( ropa de baño y un polo ) al tradicional malecón Roca en ese tiempo con una bien cuidada y ancha acera de cemento y un buen cerco de madera fuerte y resistente.Se tomaba la bajada empinada y serpenteante a toda carrera, hasta una pista auxiliar cercana a los chorrillos de agua dulce, formada por filtraciones provenientes de la ciudad de Huacho. Había por lo menos tres o cuatro de esos lugares que aparecía como escondidos en medio de la playa, que servían aparte de lavar ropa, como originales peceras gigantes, que atesoraban peces de multiples colores y tamaños , atracción de los niños y visitantes. Hoy esos chorrilos son parte del recuerdo, toda la playa ha sido remodelada. Llegando a la playa , y escogida la cancha, según el número de jugadores,se desarrollaba los encuentros sin árbitro y con pelota de jebe, Los partidos más complicados se cumplían en arena caliente y con promontorios, que obligaba a dominar pelota, pases certeros, habilidad para levantar el esférico y despuntarse rápido para anotar o defender. Los arqueros estaban a sus anchas dado el mullido terreno, que favorecía las voladas espectaculares para atrapar el esférico. Con buen sol,sin viseras, con aire fresco y agua marina. los encuentros terminaban con las sombras del atardecer, cuando los grillos y otros insectos ponían música al ambiente extenso de la Bahía de la Ciudad de Huacho. Mención especial para los playeros de nuestro tiempo que caminábamos todo el trayecto de ida y regreso a la playa, sin zapatos.Los pies soportaban en la ida las empedradas calles, las aceras calientes y la enterrada de las bajaditas, todas de pura tierra. Era el regreso algo distinto,por cuanto el sol ya no quemaba.

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