Libro, cartas

"Clara: corazón, rosa, amor...

Junto a tu nombre el dolor es una cosa extraña. Es una cosa que nos mira y se va, como se va la sangre de una herida; como se va la muerte de la vida."

 

Todos hemos alguna vez sino leído, al menos escuchado de Juan Rulfo. Su obra es un ícono de la literatura mexicana. Su forma de narrar marcó todo un estilo en cuanto lenguaje y crudeza, sin dejar de lado lo poético. Su escasa pero valiosa obra, permite ver el México de su tiempo. Como a menudo sucede, se deja de lado la vida personal del escritor, cuando  en esta encontramos muchos detalles que pueden ayudarnos a compenetrar más con la obra y más aún, conocer a la persona detrás del disfraz del escritor.

No pretende hacer un análisis de su obra ni mucho menos, únicamente me gustaría compartir un poco del Rulfo que conocí a través del libro Cartas a Clara que la esposa de Rulfo, Clara Aparicio, permitre publicar después de la muerte de éste. Es una compilación de la correspondencia que Rulfo tan cariñosamente le escribe a Clara desde que la conoce, hasta que se convierte en su esposa y madre de sus hijos. Son cartas de una dulzura y honestidad que conmueven, nos van mostrando el crecimiento de un Rulfo a través de sus experiencias personales y nos permiten ver el esbozo del escritor.

Juan Rulfo conoció a Clara cuando ésta tenía apenas 14 años, el tenía ya los 27, según relata en las primeras cartas, se enamoró de inmediato, pero Clara era aún muy pequeña para comprender su amor. Él decidió esperar, pidió su consentimiento para escribirle cartas y así fue cómo inició esta correspondencia. 

Las primeras cartas tienen un tono muy dulce, infantil, que se va haciendo más profundo e íntimo a medida que pasa el tiempo. En entrevistas, Clara relata cómo las cartas que le escribía la acompañaron a lo largo de su vida, la llevaron de la mano, hasta que tuvo edad suficiente para comprender sus sentimientos, entonces ya no pudo prescindir de ellas; se encerraba en su habitación a leerlas a solas, sin interrupciones.

Relata sus duras vivencias en la capital, donde trabajaba en una fábrica, con la esperanza de formar un patrimonio para Clara. Le cuenta de su familia, de su trabajo, de su vida y de su amor por ella. A veces tiene días sombríos, donde siente que la oscuridad en él se hace más intensa por toda la iniquidad que lo rodea, se encierra en sí mismo, y siempre vuelve a Clara para encontrar serenidad. 

Le solía platicar de los cuentos que escribió y de como a veces era un proceso difícil. Clara cuenta que una vez después de terminar de escribir le dijo "Ay Clarita, me volvió a salir Pedro Páramo". Y en efecto, fue su única novela. 

A través de las cartas se puede ver también su gusto por la naturaleza, la fotografía y la soledad. Le gustaba dar largos paseos acompañado sólo por su cámara. 

Leer las Cartas a Clara es sumergirse en la vida de Clara y Juan, conocer sus temores, compartir sus alegrías, sus frustraciones. Cuando las leí me sentí realmente conmovida, tenía un amor muy lindo.

 "Siempre anduve paseando mi amor por todas partes, hasta que te encontré a ti y te lo di enteramente."

Alguna vez alguien me dijo que le parecía de mal gusto que se publicara algo tan íntimo, sin embargo, fue decisión de Clara, pues quería que se supiera como fue realmente Juan Rulfo, cómo era el hombre detrás de esas historias que tanto nos gustan. Además, esas cartas son el testigo de la importancia del amor y posteriormente, de la familia en la construcción de un mundo propio para Rulfo.

 

fotografia

"No sé lo que está pasando dentro de mí; pero a cada momento siento que hay algo grande y noble por lo que se puede luchar y vivir. Ese algo grande, para mí, lo eres tú."

 

fotografia Clara

"En el cáliz. En la aurora. Debajo del Septentrión más absoluto. Allí dónde la soledad une a los hombres. Allí te amé. Allí encontré tu imagen. Allí te dije: "esto es lo que ha estado esperando mi esperanza"... y me entregué."

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