Juana de Arco

 

 

Jeanne Darc, su verdadero nombre en francés, nació el 6 de Enero de 1412 en Domrémy, en los Vosgos, región de Lorena, en Francia. Fue una de los cinco vástagos de un campesino acomodado llamado Jacques Darc y su mujer Isabelle Romée, quienes intentaron proteger a su familia de la pobreza y la desolación provocada por la Guerra de los Cien Años, el conflicto más largo de la historia, pues duró 116 años desde 1337 hasta 1453, enfrentando a los reyes de Francia e Inglaterra.

 Durante la adolescencia de Juana, eran tres los bandos que luchaban en suelo francés: por un lado estaban los partidarios de Enrique V de Inglaterra, quien dominaba París y el norte del país, por otro lado los legitimistas de la casa de Valois, dinastía tradicional francesa que aun reinaba en el centro y en el sur, y por último los borgoñones, defensores de la región de Borgoña.

 

 

Casa de Juana de Arco

Casa en la que nació Juana de Arco en Domrémy

 

A los 13 años, mientras cuidaba los corderos y las ovejas de su familia, empezó a escuchar unas voces sobrenaturales que creyó identificar como las de Santa Catalina de Alejandría, Santa Margarita de Antioquia, y San Miguel,  quienes le aconsejaron que luchara contra los ingleses para expulsarlos del país. Al principio tuvo miedo, pero cuando dichas voces se fueron repitiendo a lo largo de las semanas le pareció reconocer a un ángel.

En los años siguientes las voces se acompañaron de visiones y aumentaba su convencimiento de que debía liberar a su país de los ingleses, aunque a veces dudaba de ello:"Solo soy una pobre chica, no sé montar ni pelear." Pero la voces le repetían: "Es Dios quien comanda esto." Así que se puso manos a la obra. Más allá de la explicación mística, algunos estudiosos han afirmado que aquellas voces y visiones podrían haber sido las secuelas de una infancia marcada por abusos y por la anorexia nerviosa que sufría.

 

La anunciación

 

En uno de los mensajes le dijeron: "Levantarás el asedio de Orleans"

 

Su primera misión fue llegar hasta el heredero Carlos de Valois, con quien habló en Febrero de 1429 en el castillo de Chinon. Y como en esa época había muchas mujeres que aseguraban ser visionarias como estrategia para salir de la pobreza, el príncipe la hizo examinar por varios teólogos que, tras interrogarla arduamente, convencieron al heredero de que era una mujer piadosa y de mente clara.Convencido de que quizás sí pudiera ayudarle a romper el asedio inglés, el delfín la nombró caballero en Poitiers junto a sus hermanos, Juan y Pedro.

De esta manera, y con apenas 17 años de edad, estuvo al mando de un gran ejército que en ocasiones se burlaba de ella por vestir como un hombre , pero al que enseñó que todo se podía conseguir con fuerza, valentía, y determinación.

Por esta y por otras razones, Juana era admirada por su coraje, nunca dio muestras de flaqueza o de miedo, y en sus manos siempre llevaba un estandarte con la imagen de Cristo y una bandera con el nombre de Jesús. A principios de Mayo de 1429, llegó a Orleans, donde sus habitantes vagaban por las calles hambrientos y harapientos, mientras los ingleses acumulaban riquezas. Cansada de ver sufrir a su pueblo, y tras una dura batalla, logró levantar el riguroso asedio de la ciudad, gesta que la convirtió en leyenda por la que se la empezó a conocer como "la Doncella de Orleans".


 

 

Entrada a Orleans

Cuadro de Jean Jacques Scherrer, Juana de Arco entrando a Orleans tras su victoria

 

Aquel fue el principio de la batalla del Loira, que tuvo otras cuatro batallas: Jargeau, Meung-sur-Loire, Beaugency, y Patay. Su gesta fue alabada por todos y las masas campesinas empezaron a adorar a aquella mujer humilde, sin formación militar y con una audacia inusitada. Sus sucesivas victorias en las batallas de Troyes o Châlons le llevaron hasta Reims, donde tradicionalmente eran proclamados reyes los monarcas franceses. Finalmente, en 1429, Carlos VII se convirtió en rey de los franceses en una ceremonia solemne en la que Juana tuvo una posición destacada, cuyas hazañas comenzaban a correr como la pólvora mientras decía:

"Así como fue compartido el esfuerzo, es justo que debiera ser compartido en la victoria."

Su apellido cambió de Darc a D'arc ya que el heredero de Francia, en pago a su valiosa ayuda, añadió un apóstrofe, como era habitual entre los aristócratas. La Doncella de Orleans quería instaurar la paz y el bienestar en su país, mientras que los ingleses, que hasta ese momento habían sido invencibles, empezaban a ponerse nerviosos. Venerada en toda Francia y deseada por muchos hombres, Juana se sentía  a gusto con su virginidad y su misticismo, razón por la cual no quería desviarse de su misión al servicio de Dios.
Sin embargo, empezó a haber desencuentros entre Juana y la corte de Carlos VII, ya que éste había optado por firmar procesos de paz mientras que ella estaba decidida a echar para siempre a los ingleses.

Decepcionada con esta situación, decidió actuar por su cuenta pero pronto cayó en desgracia ya que fue herida en una batalla antes de conquistar París. Una vez recuperada volvió a las trincheras, pero los borgoñones la hicieron prisionera el 23 de Mayo de 1430. Seis meses después la vendieron a los inglesés, que la trasladaron a Rúan, capital de Normandía, donde fue juzgada por un tribunal eclesíastico y acusada de brujería por el obispo de Beauvais llamado Pierre Cauchon, y por el viceinquisidor Jean Lemaitre.

A pesar de todo, Juana siempre albergó la esperanza de que Carlos VII la liberara. Eso nunca ocurrió.

 

 

 

 

Juana de Arco juzgada

Sus opresores argumentaban que las voces que le hablaban procedían de Satanás, y con ello pretendieron desprestigiar también al rey Carlos VII, tildándole de ser seguidor de una bruja.

 

Juana proclamó su inocencia, pero después de tres meses de proceso fue declarada culpable de hechicería y de brujería. Asustada por su condena a muerte, se retractó de sus palabras, pero aquello la hizo sentirse tan mal consigo misma que decidió ratificarse en sus creencias y poderes:

"Si digo que Dios me envió, seré condenada, pero es verdad que fue Dios quien me envió."

Después de esto, fue condenada a la hoguera y ejecutada el 30 de Mayo de 1431, en una pira instalada en la Plaza del Mercado Viejo de Rúan, donde murió al grito de: "¡Jesús, Jesús!".

Muerte de Juana de Arco en la hoguera

Plaza del Mercado Viejo

Plaza del Mercado Viejo de Rúan en la actualidad

25 años después de su muerte, Carlos VII recuperó Francia y decidió abrir un proceso con el consentimiento de la Santa Sede para que fuera oficialmente rehabilitada. En 1909, el Papa Pío X la beatificó, y en 1920, Benedicto XV la canonizó y se convirtió en la patrona de Francia.

Su historia has sido tan fascinante que la música, el cine, y la literatura la convirtieron en una de sus protagonistas más populares. Giuseppe Verdi o Maurice Ravel se inspiraron en su historia para escribir partituras musicales. Shakespeare pensó en ella en el drama "Enrique VI", Voltaire relató un poema heróico, y Mark Twain hizo lo propio con "Recuerdos personales de Juana de Arco".
En cuanto al cine, la primera versión de su vida fue una película muda llamada "La Pasión de Juana de Arco", de 1928 y dirigida por Carl Dreyer, pero la versión más famosa de la historia llegó en 1948 y dirigida por Victor Fleming con Ingrid Bergman como protagonista.

En 1999, Luc Besson dirigió a Milla Jovovich en "Juana de Arco", y la actriz Leelee Sobieski fue la santa francesa en una película hecha para televisión en 1999.

 

Firma de Juana de Arco

Firma de Juana de Arco en una de sus cartas al ejército francés

 

Citas de Juana de Arco:

"Los hombres pelean, solo Dios da la victoria."

"Una vida es todo lo que tenemos, y la vivimos como creemos en vivirla, pero sacrificar lo que eres y vivir sin fe, es un destino más terrible que la muerte."

"Prefiero morir antes que hacer algo que sé que es un pecado, o estar en contra de la voluntad de Dios."

"¡Sostened en alto la cruz, para que yo la vea a través de las llamas!."

"Ya que Dios lo había ordenado, era necesario pues que yo lo realizara. Ya que Dios lo mandó, aunque tuviera cien padres y madres, incluso si hubiera sido hija de un rey, me hubiera ido sin embargo."

"No estoy asustada... nací para hacer esto."

Documental: "Expediente Misterio: La conspiración de Juana de Arco"

Trailer de la película "Juana de Arco" (1999)

Canción "Juana de Arco", por el grupo Tierra Santa

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