Corría el año 2002, y en FOX se estrenaba una serie de televisión con un nombre un tanto peculiar: John Doe. Este apelativo, que se da en USA a las personas amnésicas, enfermos mentales o cadáveres de los que no se sabe su nombre, servía como base a una de las premisas más extrañas de la televisión: Un hombre amnésico con una marca extraña en su pecho, y que sabe todo dato conocido, excepto los suyos propios.

La premisa de John Doe

Durante el transcurso de la serie vemos como el personaje encarnado por Dominic Purcell (tiempo después actuaría en Prision Break, la cuál incluye como guiño a la serie un capítulo llamado John Doe), con la ayuda de un oficial de policía, la teniente de la estación, un oscuro dueño de bar y agente de fueras militares especiales, y una ex-mesera del mismo bar y pintora amateur, se une a la fuerza policial, a la que ayuda a resolver crímenes utilizando su inusual sapiencia e intuición.

Un personaje como Doe, con la misión moral de resolver la duda existencial más clásica de todos los tiempos (¿Quién soy yo?), además de habilidades numéricas, espaciales, teóricas (en la serie se ve a Doe hablando khmer, italiano, francés, latín y sánscrito), e incluso prácticas (sabe Jiu Jitsu, lucha callejera y otras artes marciales), es un filete jugoso para los colmillos de cualquiér escritor, y los creadores Brandon Camp y Mike Thompson los hundieron profundo en el argumento.

También se resalta que una organización secreta, conocida por el nombre de Fénix, y cuyos agentes se comunican principalmente con lenguaje de signos, busca a Doe y un báculo antíguo, por propósitos místicos que nunca se aclararon en la historia.

Así, en la actualidad, y a la luz de series antiguas y actuales, podríamos describir a Jhon Doe como una genial mezcla de McGiver, Magnum, Hawaii 5-0, Law & Order, entre otras; y se deja ver su influencia en series tan dispares como CSI, The 4400, Numbers, Fringe, Lost y Dr. House.

En el plano emotivo, el desarrollo del personaje  de Doe entraña una profunda búsqueda de la identidad personal, pues no recuerda absolutamente nada en lo relativo a su persona. Así, por ejemplo, en varios capítulos se le veía probar secuencialmente varias comidas y bebidas, y escribirlas en listas como "me gusta" y "no me gusta". Sin embargo, hacia el final de de serie el personaje, sin dejar de buscar pistas sobre quién es, va asumiendo progresivamente la idea de que lo que importa no es quién era antes de despertar, sino cómo está viviendo su realidad actual.

La cancelación

En 2003, sólo después de 21 capítulos emitidos, la FOX cancela el programa, bajo la excusa de no alcanzar el rating previsto. Esta decisión provocó el enojo de varios fans, quienes mandaron cartas y peticiones para continuarla, todo en balde: la serie nunca volvería a ver la luz.

Sin embargo, en un programa de televisión, los creadores destriparon el final, comentando que Doe nunca fue el mesías omnisciente de una organización mística, sino simplemente un hombre que tras un accidente  explosivo con el motor de una lancha, murió y revivió. La extraña marca en su pecho serí nada más que metralla de la explosión del motor, y su sapiencia, una simple consecuencia de entrar en el limbo y contactar con la presencia del Universo mismo, un lugar donde se revelan todas las respuestas al morir.

Tal vez este gazapo de explciar el final de una serie inconclusa prevenga, lamentablemente, la creación de una secuela, o de una película que ate cabos sueltos. Sin embargo, si todo fue como lo cuentan los creadores ¿Quién era el misterioso segundo hombre que lucía en el pecho la misma marca de Doe, en el capítulo John Dos?

Imagen del opening del programa John Doe

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