Dios hecho hombre

(1) ¿Quién es Jesús? (2) ¿Qué hace a Jesús una persona verdaderamente excepcional en la historia? (3) ¿Por qué un hombre que no realizó estudios formales ni viajó más de 300 kilómetros de su lugar de origen, ha sido la persona que más ha influenciado a la humanidad?

En la Biblia encontramos un texto que nos revela cual era la naturaleza y misión de Jesús, que nos puede ayudar a responder estas y otras preguntas concernientes a su persona. El texto al que nos referimos es Mateo 1:18-21:

18 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

19 José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. (RVR, 1960)


JESÚS COMO HOMBRE

Esta faceta de Jesús puede parecer muy obvia, pero es importante resaltarla, porque en la historia han existido sectas religiosas, como el Gnosticismo, que por conveniencia, niegan esta realidad acerca de Jesús. El texto del Evangelio de Mateo, en el verso 18, claramente afirma que Jesús tuvo un nacimiento humano. De hecho, el verso afirma que María era su madre biológica. Esto es importante porque si Jesús no tuvo padres humanos, y no hubiera tenido un nacimiento convencional, entonces él no hubiera sido humano en lo absoluto.

Aunque en el texto de Mateo está claro que José no era el padre biológico de Jesús, había un propósito divino con su persona. José siendo el padre legal de Jesús, pertenecía al linaje del rey David. ¿Por qué esto es importante? – En el Antiguo Testamento existían profecías dadas por Dios, de que el Mesías, el Salvador del Mundo, vendría del linaje del rey David (Por ejemplo: Jeremias 23:5). Jesús es el cumplimiento de esas profecías. Por un lado José, siendo el padre legal de Jesús, venía precisamente de ese linaje. Pero por otro lado, si para algunos, el hecho de que José no fuera el padre biológico de Jesús, no garantiza el cumplimiento de las profecías en Jesús, resulta que la madre biológica de Jesús, María, también procedía del linaje del rey David, según aparece en la genealogía que nos narra el Evangelio de Lucas en el capítulo 3. Con este hecho estamos afirmando que Jesús, el Mesías prometido, era como parte de su esencia un hombre, es decir, un humano, descendiente de un linaje real.

¿De qué manera la Biblia nos confirma que Jesús era un verdadero ser humano? - Pues lo hace mostrándonos características de Jesús que son comunes a todos los hombres:

- Jesús estuvo cansado (Juan 4:6)

- Tuvo hambre (Mateo 4:2)

- Tuvo sed (Juan 19:28)

- Estuvo en agonía (Lucas 22:44)

- Creció en sabiduría (Lucas 2:40)

- Fue tentado (Mateo 4:1)

Nota: Características resumidas en el libro: “Jesús, el hombre que desafió al mundo y confronta tu vida” - Pastor Miguel Nuñez.

 

JESÚS COMO DIOS

El texto que hemos presentado, del Evangelio de Mateo, señala que Jesús fue concebido por el Espíritu Santo (verso 18). De hecho el ángel que se le aparece en sueños a José, le confirma que el niño fue engendrado en María por el Espíritu Santo (verso 20).

Como parte de lo que La Biblia revela, el Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad, que en esencia es el mismo Dios. En otras palabras, Jesús fue engendrado por Dios mismo, por lo que Jesús tenía naturaleza divina. Como por definición Dios no se puede dividir, el hecho de que Jesús tuviera naturaleza divina, significa que Jesús en esencia, es Dios mismo.

Dentro de los grandes maestros morales de la historia (con esto no decimos que Jesús fue un simple maestro moral), Jesús es el único que ha afirmado ser Dios. De hecho, esto fue precisamente lo que le ocasionó ser acusado de blasfemia por los líderes religiosos del momento.

Jesús afirmó: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan. 14: 9), refiriéndose a Dios Padre. En otra ocasión afirmó: “En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, yo soy” (Juan 8:58). Abraham existió alrededor de 2,000 años antes del nacimiento de Jesús, por lo que Jesús en esta afirmación está refiriéndose a su eternidad. Solo Dios es eterno.

Ahora bien, dentro de todas las afirmaciones que Jesús realizó y los eventos que llevó a cabo, no existe una mayor prueba de su divinidad que la de su resurrección. Este es el hecho histórico sobre el cual está fundado el Cristianismo. De hecho, la Biblia afirma que si Jesús no resucitó vana es la fe en Jesús. Todas las afirmaciones que Jesús dijo sobre sí mismo, son verdaderas porque él resucitó. Este es un hecho histórico narrado no solamente en la Biblia, sino en fuentes históricas no cristianas (ver el libro: “The Risen Jesus and the future hope”, escrito por Gary Habermas).

En el relato, Mateo es muy cuidadoso al mostrarnos que Jesús no tuvo dos padres humanos, biológicamente hablando, ni que fue divino únicamente. Jesús era una persona verdaderamente hombre y verdaderamente Dios. Jesús era el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios al mismo tiempo.

“Si alguna vez el hombre fue Dios o Dios hombre, Jesucristo fue ambas cosas” - Lord Byron George Gordon

 

JESÚS EL DIOS HECHO HOMBRE, TAMBIÉN ES SALVADOR

En el relato de Mateo, vemos al ángel instruyendo a José a ponerle el nombre de “Jesús” al niño (verso 21). El nombre “Jesús” significa “Jehová salva”. Es un nombre alusivo a la misión que Jesús venía a cumplir. Una de las preguntas que pueden surgir, es: ¿Por qué el Mundo necesita un Salvador? ¿De qué nos viene a salvar? – El verso 21 del texto de Mateo nos da la respuesta: “él salvará a su pueblo de sus pecados”.

“Si nuestra mayor necesidad hubiese sido información, Dios nos hubiese enviado un educador.

Si nuestra mayor necesidad hubiese sido tecnología, Dios nos hubiese enviado un científico.

Si nuestra mayor necesidad hubiese sido dinero, Dios nos hubiese enviado un economista.

Si nuestra mayor necesidad hubiese sido placer, Dios nos hubiese enviado un comediante.

Pero nuestra mayor necesidad era perdón, Por lo tanto Dios nos envió un Salvador”. CHARLES SWINDOLL

Justamente el hecho de que Jesús fuera Dios y Hombre al mismo tiempo como hemos visto, era lo que lo calificaba para ser el Salvador del Mundo.

Para ser el Salvador del Mundo, Jesús debía ser hombre, porque solo un hombre podía ser el sustituto ante Dios Padre, por los demás hombres, según nos relata el siguiente pasaje bíblico:

“Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” Romanos 5:19

Este primer hombre del texto citado, el cual desobedeció, se trata del primer hombre creado “Adán”. Él era el representante o cabeza federal de la humanidad ante Dios. Cuando él pecó, arrastró a la humanidad completa con su pecado, por lo cual todos los hombres se constituyen en pecadores ante Dios. Pero así también el texto nos deja ver, que por la obediencia de otro hombre, en este caso de Jesús, muchos serán constituidos justos delante de Dios. De esta manera la balanza se mantiene en equilibrio y la justicia de Dios queda vindicada.

Por otro lado, Jesús debía ser Dios, porque solo Dios es perfectamente Santo. El hecho de que Jesús pudo obedecer a cabalidad la voluntad de Dios, es justamente porque Jesús era Dios, por lo cual nunca cometió pecado. No había forma que un ser humano en su condición pecaminosa pudiera obedecer a Dios perfectamente. Jesús pudo hacerlo como hombre, porque también él era Dios.

Es por esta razón que estas dos características de Jesús, Hombre y Dios al mismo tiempo, lo calificaban a él y solo a él para ser el Salvador del Mundo.

En conclusión, hemos presentado tres facetas de la vida de Jesús que lo convierten en una persona verdaderamente excepcional entre todas las personas que han existido y que existirán jamás, por lo que hacemos bien en prestar atención a todas las afirmaciones y demandas que él nos hace.

No es tan sencillo como voltear la mirada e ignorar la persona de Jesús. Podemos ignorar a cualquier otro, pero a Jesús, quien dijo ser el Dios hecho hombre y el Salvador de los hombres, y que además lo demostró por medio de su resurrección, no lo podemos ignorar.

Recordemos las palabras de C. S. Lewis en su libro “Cristianismo y nada más”: “‘Estoy listo para aceptar a Jesús como un gran maestro moral, pero no acepto su afirmación de ser Dios’. Eso es lo único que no deberíamos decir. Un hombre que fue simplemente un hombre y dijo el tipo de cosas que Jesús dijo no sería un gran maestro moral. Más bien sería un lunático, al mismo nivel de un hombre que dice que es un huevo pasado por agua, o sería el diablo mismo. Debemos hacer una elección. O este hombre era, y es, el Hijo de Dios, o es un enfermo mental o algo peor. Podemos mandarlo callar por tonto, podemos escupirlo y matarlo por ser un demonio, o podemos postrarnos a sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no vengamos con el absurdo de que él es un gran maestro humano. Él no dejó esa opción abierta para nosotros. Y tampoco fue su intención”.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: