No puede negarse la importancia de los espacios verdes en todos los países y ciudades del mundo, sobre todo porque estos espacios constituyen lugares ideales donde la población puede socializar y disfrutar de un aire puro y limpio lejos de la contaminación y del estrés de la vida moderna. En Marruecos los visitantes encontrarán varios parques y jardines espectaculares diseñados para garantizar y preservar el equilibrio ecológico de las ciudades marroquíes. Pero en Marrakech los espacios verdes son además una mezcla magnífica de historia y modernidad.

En el presente artículo presentaré los jardines Manara y Majorelle, que constituyen magníficos ejemplos de esta conciliación.

Jardines Majorelle

Los Jardines Majorelle, situados en pleno corazón de la ciudad nueva de Marrakech, se han convertido en una atracción turística esencial de la Ciudad Ocre. La reputación de este oasis de paz y de frescura es enorme y bien merecida.

Los Jardines han tomado su nombre de su creador, el pintor francés Jacques Majorelle. Este gran amante del color y amateur de la botánica creó los jardines en los años 1920 alrededor del jardín de su propio taller de pintura. Plantó las especias más raras traídas de todo el mundo: buganvillas, palmeras, cocoteros, plataneras, bambúes, etc., además de una colección fantástica de cactus de todo tipo.

Los Jardines Majorelle han estado accesibles al público desde 1947, pero sufrieron también años de abandono tras la muerte de su propietario en 1962. Los jardines estuvieron pues descuidados hasta 1982, año en que sufrieron una renovación completa tras su adquisición por el diseñador francés Yves Saint-Laurent y su amante Pierre Bergé.

Este jardín tropical, con sus fuentes, sus estanques, sus bosques de bambú y un sinfín de plantas maravillosas aloja asimismo un taller Art Deco pintado en un tono brillante de azul añil, también conocido como “azul Majorelle”. El taller o estudio alberga varias colecciones de arte islámico heredado por Yves Saint-Laurent y Pierre Bergé.

Jardines de la Menara

Antigua propiedad de los Sultanes de Marrakech y menos extensos que los Jardines del Aguedal, con una veintena de hectáreas, los Jardines de la Menara fueron creados alrededor del año 1130 durante el reinado de la dinastía Almohade y en ellos se plantaron multitud de huertos y de bellos árboles, especialmente palmeras, olivos y cipreses.

Lugar de encuentro ideal para los/as enamorados/as, los Jardines de la Menara son especialmente bellos a la puesta de sol. Al norte de los jardines, entre los olivares, se alza un pequeño pabellón construido por la dinastía Saadí a finales del siglo XVI con un gran tejado verde piramidal, el “menzeh”, que se refleja en el estanque rodeado por un canal y alimentado por el agua de las montañas del Atlas. Desde la terraza del pabellón se puede abrazar el panorama de la ciudad y de sus jardines. Desde 2003 los jardines acogen representaciones y espectáculos folklóricos y fuegos artificiales cada noche.

Además de sus famosos y auténticos monumentos históricos, Marrakech ofrece una variedad fantástica de espacios verdes. Asimismo, esta bella ciudad también es conocida como “La Ciudad de las Palmeras”, de modo que si desean tener un viaje placentero en sus maravillosos jardines, Marrakech les da la bienvenida para que disfruten de sus innumerables atracciones y de su sensacional belleza.

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