¡TODOS SOMOS JAPONESES! Todos con el país del sol naciente.

Flor del cerezo

El país del sol naciente necesita ayuda urgente debido a su apremiante situación. La ayuda que reciba Japón será considerado un dorado regalo de inapreciable valor y no se dará vanamente. Una parte de la humanidad acaba de sufrir la embestida ciega de la naturaleza. La otra parte la que no estamos experimentando ese horror en nuestras propias carnes aunque lo estemos experimentando en nuestros ojos y en lo más profundo de nuestra alma no podemos quedarnos impasibles ante esta tragedia comentándola como una anécdota más de esas a las que tan acostumbrados estamos de todos los días. Esta espantosa noticia nos hermana a todos nos hace ver lo frágiles, vulnerables, y pequeños que somos y pasa exámen a nuestros corazones y a nuestras conciencias.

Ante estos momentos críticos para Japón podemos mirar para otro lado o podemos mirarles directamente a esos ojos almendrados  a esos rostros llenos de dolor que buscan en nuestras pupilas la mirada serena de la más alta compasión humana. Actos son amores, no buenas razones. Sea la compasión en esta hora triste la bandera de todos la que arrastre nuestros corazones a la piedad por nuestro semejante.

JAPONESES SOMOS TODOS.

Si entre todos aportamos un poco según las posibilidades de cada uno que no tienen por qué ser materiales sino de toda forma que se nos ocurra veremos milagros obras mayores que unidos por una misma voluntad somos capaces de realizar sin distinción de lo que nos separa. En estos momentos en Japón estamos todos sin otro interés que el de darle esperanza a nuestros hermanos de esa parte de Oriente.

Queremos que la nación de las computadoras y de los robots y de la más avanzada tecnología tenga de parte del mundo una avalancha de sentimientos humanos un tsunami de amor. Me gustaría formar parte de algo verdaderamente bello y necesario. Que vea Japón que lo más valorado son los japoneses. Los hijos del  del sol naciente en forma de hombre o mujer de niño o anciano o de cualquier otra forma de vida .

JAPONESES SOMOS TODOS.

El país de tantas bellezas naturales necesita de la belleza de todos nosotros. De nuestra sonrisa amiga. Puedo asegurarles sin temor a equivocarme que Japón sabrá agradecerle a la humanidad las obras hechas a su pueblo a su querida gente a su querida tierra.

Si algo tiene Japón es que es agradecido de condición por tradición. Y de la misma manera que son los más bravos samuráis para la guerra son los más bravos guerreros para la paz. Japón es un estado mental y un sentir milenario y ese sentir y ese estado mental no puede demolerlo ningún terremoto o maremoto sea de la escala de magnitudes que sea.

Se derrumbarán los edificios los escombros se llevarán las propiedades de millones de japoneses y habrá lugares en donde no quedará casa sobre casa piedra sobre piedra en pie entre montañas y montañas de ruinas e incluso familiares y amigos se habrán ido dejando un gran vacio y momentos de inenarrable sufrimiento y dolor.  Pero tengan la completa seguridad todos los habitantes del planeta tierra que el sol japonés brillará de nuevo en todo lo alto con una nueva luz esplendorosa de esperanza.

Japón es mucho más que su riqueza material su verdadera  su auténtica riqueza son sus gentes a las que esta tragedia devastadora los hará enormemente fuertes para contribuir a su recostrucción y alumbrarnos con una nueva luz. En cada corazón japonés hay un cerezo que florece con cada nueva temporada. No hay sufrimientos eternos sino mentes sin esperanza.

Y en Japón la esperanza jamás la perderán como han perdido los objetos materiales. ¡Ya nos encargamos el resto del mundo de que la recuperen! Hermanos japoneses floreced para nosotros darle a la humanidad los frutos de los milenios que atesoráis cada uno de vosotros en vuestro ser en vuestra naturaleza decidida y ordenada y disciplinada y tan delicada. Llorar a vuestros muertos consolad a los heridos cuidad de las viudas y de los huérfanos realizar las tareas de desescombro. ¡Poned a la nación otra vez en pie! ¡¡Levántaos!! ¡¡¡Levántaos después de vuestro duelo de vuestro luto!!! Por favor, levántaos otra vez de nuevo. En el mundo sois muy necesarios.

Vuestros muertos quieren que viváis.

Hombres y mujeres del Japón niños y ancianos uníos juntados en este doloroso trance para daros consuelo y mutua esperanza. Los que se han ido esperarían de vosotros que vuestras vidas no quedaran arruinadas por la fatalidad de una noche tsunámica. Tenéis que vivir por ellos por ellos debeis de empezar cuanto antes la reconstrucción de vuestros espíritus de vuestros maltrechos ánimos de vuestros miedos que deben dar paso a valientes decisiones aunque cuesten dar esos pasos que hay que dar para no quedarse en el lugar donde vuestras vidas se paralizaron. Hay que caminar de la oscuridad hacia el sol saliente de las negras sombras hacia los rayos de luz solar.

En estos momentos con vuestro presente en suspenso tenéis que mirar al sol naciente con todas vuestras fuerzas unidos y caminar con esa voluntad japonesa fraguada en siglos de historia que os han hecho seres de leyenda a través de todos los eclipses de todas las oscuridades de todos los sucesos imprevistos como una nación de glorias y de luces. El sol que incendia cada día vuestro meridiano las hermosas tierras del Fuji os incendie vuestros corazones con un ardor nuevo y renovado de vida y de lucha por vivir. Nada se puede hacer por las generaciones que se han ido tan súbitamente salvo honrarlas con una determinación que asombre al mundo que hable de vosotros como seres que viven por los que han muerto por el amor más puro hacia todos los que se fueron. Ellos querrían que viviéseis por vosotros y por ellos. ¡Recordarlos viviendo! Amarlos, amándoos. Vosotros estaréis en ellos y ellos en vosotros para siempre.

Tomad la mano del mundo y levantáos.

En este aciago momento conservar la templanza y la disciplina ancestral  heredada de vuestros antepasados y colaborar todos con todos sin acusaciones de ninguna clase. Japón hace lo que puede ante un suceso que vino sin avisar y ante el que nadie estaba preparado. Para salir lo antes posible de esta emergencia  el pueblo y las autoridades han de ser uno. Hombro con hombro con esos modales que os distinguen y que os han hecho celebres mundialmente en tiempos antiguos y en la sociedad moderna. Nada dificulta más la convivencia que la separación ahora hay que pensar en la unión la de todas las voluntades la de todas las fuerzas la de toda la sabiduría. Cuando haya pasado este drama y de las ruinas levantéis un nuevo país entonces os presentáis todos ante todos cada uno con su libro de reclamaciones y os reclamáis todo lo que haya que reclamar. Mientras tanto levantar la nación levantar vuestros espíritus levantar las pasiones más nobles en el auxilio de todos en el favor de todos.

Y vuestros espíritus florecerán con fruto abundante.

Sembrar esperanza cosechar esperanza despertad a un nuevo amanecer. El mundo os da su mejor mirada sus mejores deseos su mejor esperanza.

De la oscuridad surgirá la luz la belleza de Japón.


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