¿No te ha pasado que vas a un restaurante con un presupuesto en la mente, y cuando sales gastaste más de lo que planeabas y sin darte cuenta?

No te sientas mal, no es que no sepas leer los precios del menú o que el mesero haya hecho mal las cuentas, lo que pasa es que los restaurantes tienen su haz bajo la manga. Ellos hacen mano de diferentes técnicas de mercadotecnia para hacerte elegir ciertos platillos. Sólo ten cuidado la próxima vez que vayas, y trata de concentrarte sólo en lo que quieres consumir, para evitar caer en estas trampas.

¿Vas a un restaurante y gastas más de lo que tenías pensado?

El menú refleja la imagen del restaurante

El menú es la forma en la que el restaurante aprovecha para presentar el concepto de su negocio, de su decoración o la forma en la que deberías combinar tu comida.

El precio por ejemplo, es una parte importante para la presentación del menú, existen diferentes debates entre diseñadores para decidir cómo ponerlo. En ocasiones utilizan el viejo truco de poner precios como $9.99, para hacerte creer que la comida es más barata de lo que en realidad es; pero muchos diseñadores han reconocido que esta es una técnica muy agresiva, por eso prefieren poner $9.95, para verse más “amigables”. Aunque hay quienes prefieren dejar los precios sin ningún centavo, para que su menú se vea más limpio, simple y directo.

Otro recurso que se utiliza es no colocar el signo de pesos, el objetivo es hacerte olvidar por un rato que vienes a gastar, y dejarte disfrutar de la experiencia. Describir la comida es también una clave importante, hace más agradable la comida a la vista; pero no cualquier descripción funciona, hay palabras claves que provocan una mejor experiencia sensorial en el lector, como “hechas a mano” “toque de mayonesa” “dulce carne de cangrejo”, “mezcla secreta de sazones”, etc.

Los restaurantes tienen sus trucos para hacerte gastar

Cuando los platillos tienen nombres originales, las ventas seguramente subirán

Llamar a la comida con el nombre de un famoso o agregarle un adjetivo divertido, ha sido un recurso que ha ayudado a muchos restaurantes a hacer más atractivos sus platillos. También hay clientes nostálgicos que se sienten especialmente sensibles cuando ven nombres familiares, como cuando incluyen la palabra padres o abuelos en el menú. Por ejemplo “las galletas caseras de la abuela” o “la ensalada de papa de la tía Margarita”.

Ponerle términos étnicos a la comida hace que parezca más auténtica. De acuerdo con el psicólogo experimental de Oxford Charles Spence, un título étnico o geográfico, atrae la atención de la persona a cierta característica del plato, y le añade psicológicamente ciertos sabores y texturas.

Los restaurantes tienen sus trucos para hacerte gastar

Trucos visuales

Cuando veas un platillo escrito con negrilla, con un color distinto o con una fuente más elegante y acompañado de fotografías, seguramente es el platillo que quieren vender, pues visualmente parece ser más especial que otros platillos.

Pero si lo que quieren es aparentar que sus precios son muy baratos, entonces lo que hacen es agregar a su lista de precios algunas comidas extremadamente costosas, ya saben los restauranteros que nadie los va a elegir, pero los demás platillos, en cambio, se verán más baratos y aceptables.

Ofrecer comida en dos tamaños de porción es también una estrategia llamada bracketing. Ellos lo que hacen es darte a elegir un tamaño dependiendo del precio; es decir, hacen que uno de los dos precios sea tan ridículo, que termines eligiendo el que ellos quieren. Un truco que utilizan es colocar en la esquina superior derecha los elementos más rentables, pues es donde la mayor parte de las personas se fijan en primer lugar cuando abren el menú.

Una estrategia muy popular hoy en día es limitar tu elección, te ofrecen paquetes completos a precios aparentemente razonables, cuando en realidad sólo cuesta un poco menos si eligieras por separado cada alimento. Por ejemplo, si sólo quieres hamburguesa y refresco, pero el paquete que te ofrecen tiene hamburguesa, refresco, nachos y helado de postre, lo más seguro es que termines eligiendo ese paquete por quererte ahorrar unos cuantos pesos, cuando en realidad comprar sólo la hamburguesa y el refresco es más barato; pero al menos ya te hicieron comprar nachos y helado.

Poner música en un restaurante también es un truco, pues aparte de ambientar el lugar, lo que hacen es crear un cierto ánimo en el inconsciente de las personas, por ejemplo, cuando ponen música clásica, te hace sentir especial y rico, por lo que terminas eligiendo los platillos más caros, que si sólo escucharas música pop.

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