Ir a... Burrolandia

IR A... BURROLANDIA.

 Hoy domingo nos hemos levantado y como le había prometido a mi Princesa ir a Burrolandia hemos puesto rumbo a Tres Cantos, en Madrid.

  Es un lugar no muy grande pero lo suficiente para albergar a un montón de familias ya que lo que atrae del lugar son los burros y que la entrada es gratis. Pero de gratis es lo único que tiene ya que venden, en un supuesto mercadillo benéfico, unos cubos pequeños, de tamaño como las ensaladeras de casa, comida para los animales. Esto a los niños les gusta mucho ya que les mola darles de comer pero la cubeta vale 2´50 €. Eso sí, si lo compras vas a tener a los niños entretenidos gran parte del día dándoles de comer no sólo a los burros si no al resto de animales que allí se encuentran, como son cabras, ovejas, un cerdo, caballos, gallinas y gatos.

  También te encuentras que los más peques pueden dar vuelta y media a la mitad del recinto en un carrito tirado por un burro por el módico precio de 3 €. No está mal... a los niños les gusta y ver su carita de felicidad no tiene precio.

  Hay un chiringuito que puedes comprar bebida y comida, al que no me acerqué por miedo a los precios y un tenderete donde te venden mochilas, camisetas y demás souvenirs los cuales los precios no están mal.

  La gente que allí trabaja son voluntarios y la mayoría de ellos muy simpáticos.

  Otra atracción que la gente puede ver mientras descansan en el merendero es como ordeñan a una burra y pueden probar la leche de la misma. 

  Una cosa que no he visto bien es que había un pobre burro recién operado en la explanada al cual la gente y los niños no dejaban tranquilo. Y digo yo, ¿no podrían haberlo dejado en un establo a que se recuperara el pobre animal?

  En fín... Es un lugar ideal para que los niños puedan conocer a estos animales pero con la supervisión de unos padres coherentes y respetuosos con los animales pues debe ser que hay verdaderos bandidos a juzgar por los múltiples carteles que albergaba el recinto de respeto por los animales, por favor que los niños no chillen ni persigan a los animales para subirse encima y demás... DE hecho he podido comprobar lo poco respetuosa que es la gente con el medio ambiente ya que he tenido que recoger varias cubetas de comida que habían dejado tiradas por ahí.

  A pesar de todo lo dicho recomiendo la visita ya que desde MAdrid no se tarda nada en coche.

 

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