Investigar parece un proceso de gente mayor con sus cabellos desordenados, pequeñas gafas y un aspecto algo desequilibrado, encerrados en un laboratorio donde mezclan diferentes sustancias que produzcan grandes inventos.

La investigación no puede ser un proceso exclusivo de científicos consumados con grandes galardones, debe ser esencia la inquietud de adquirir conocimiento con beneficios comunitarios.

Es cierto que la investigación debe seguir ciertos pasos ordenados, para poder abordarla con esperanzas de un resultado satisfactorio, que no necesariamente sea siempre la producción de un nuevo invento.

En tres pasos sencillos podemos elaborar un bosquejo de inicio de nuestra investigación: 1. Definimos de forma clara que deseamos investigar, 2. Buscamos un marco teórico que sustente el devenir histórico de lo que deseamos investigar, 3. Formulamos hipótesis como anticipos positivos o negativos de posibles respuestas.

Una de las mayores dudas que nos asaltan a la hora de intentar iniciar procesos de investigación, es que investigar, para ello es muy importante tratar de orientarnos de acuerdo a nuestro campo de acción de conocimiento, es decir, profesiones y oficios que desarrollamos.

Una de las grandes dificultades con que nos encontramos en los procesos de investigación, es la financiación, es cierto que los estados tienen presupuestos grandes o pequeños para su desarrollo, pero no siempre tenemos la oportunidad de calificar en los grupos de trabajo.

Generalmente nos cuesta trabajo calificar en los grupos de trabajo, primero por falta de capacitación en los procesos metodológicos, y segundo porque se requiere tiempo no remunerado para elaborar una propuesta valedera a los ojos de los jueces calificadores.

Convencer a los jueces calificadores de la importancia de lo que deseamos investigar, puede ser una tarea ardua, sobre todo en áreas intangibles, es decir algo que es más teórico que material.

Para poner un ejemplo más gráfico, no es lo mismo para un médico que desea investigar las causas que originaron una nueva enfermedad, que para un contador público que desea investigar la valuación de los recursos naturales de un país determinado.

En el primer caso, el médico contará con resultados palpables, pudiendo ser verificables, cuantificables y refutables, por la comunidad científica, en el segundo caso el contador, no cuenta con esas ventajas, su aproximación en primera instancia puede ser solamente teórica, con la especulación racional.

De todas maneras, la investigación debe ser el paso a seguir de los países más débiles, para sobrevivir ante los fuertes, en este modelo salvaje de competencia, mientras llega el momento que el conocimiento sea la única salvación de la debacle que se nos aproxima.

Para no estarnos preguntando ya en la edad adulta, por falta de experiencia, sobre la posibilidad de investigar, es necesario que los programas educativos la inserten en las diferentes etapas de capacitación desde los niños hasta llegar al joven universitario.

En Colombia es necesario que la inculquemos en los niños y jóvenes, con la mayor seriedad y responsabilidad hacia la innovación, las ferias de la ciencia deben revaluarse en saltar la etapa de la verificación de lo existente, hacia la producción con aplicación.

De igual manera para aquellos que cuentan con la suerte de contar con una pensión y un gran caudal de conocimiento, es la oportunidad de seguir prestándole un servicio a la humanidad, ingresando al mundo de la investigación.

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