Suena hasta risible eso de inventar palabras, pero lo popular nos plantea dichas posibilidades.

En los jóvenes sobre todo, es muy común encontrar nuevos vocablos e inclusive nuevos usos de los mismos.

Por ejemplo mucho verano, para quienes llevan largo tiempo sin compañía femenina.

Grillero para aquellos que andan en compañías femeninas poco adecuadas, supongo que para ambos sexos aplica.

En los estratos más humildes encontramos la expresión “máxima”, como sinónimo de amigo de fechorías, con una entonación bastante maleva.

Con la tecnología surgen nuevos vocablos, con la aparición del twitter nació el verbo twittear, tengo entendido que twitter es pájaro, por lo tanto twittear sería trinar.

Con la aparición del celular, nace la celulitis, diferente a la problemática estética  femenina, uso exagerado del celular.

En Colombia son muy comunes, los jóvenes que suben a los buses a vender dulces, tratando al conductor de “madera”, expresión que denota amigo.

Y que decir en los estratos humildes nuevamente, donde el saludo es con nombres de enfermedades venéreas, “gonorrea”.

Palabras que se han conservado con el tiempo, “pepa”, para denominar una persona inteligente.

Dar “papaya”, acción que brinda oportunidad de juzgamiento, algo así como ser descubierto por evidente, papaya es una fruta.

En la zona cafetera de Colombia, con algo de uso restringido a la población campesina de ayer, aparece la expresión “cosianpiro” (ortográficamente jamás la he visto escrita), para denominar cualquier cosa.

En mi época de universidad, en cierta ocasión un compañero me solicitó el favor que le pasara el cosianpiro, automáticamente me dirigí  a su señalamiento, encontrando múltiples elementos, calculadoras, lapiceros, libros, bolsos, confundido le pregunte que era un “cosianpiro”, una calculadora respondió.

De uno diez años para acá aproximadamente, aparece entre los jóvenes nuevamente, el termino parchar, para denotar besar, parchar es reparar adhiriendo un pedazo a algo que se rompió.

Igualmente está de moda la expresión “aletoso”, para denominar una persona bullosa y con pretensiones salidas de tono.

Me imagino que los que escribimos goos, seremos denominados en el futuro “gooseros”, o algo así.

Bueno lo cierto del caso es que buscando una palabra adecuada para las monstruosidades que suceden en nuestros países, decidí tratar de construir una nueva palabra, producto más de mi pendejada, que de mi ingenio.

Autonomancia, auto como sinónimo de propio, noma que es enfermedad de gangrena en cara y boca, a la terminación noma agregar una n, como alusivo de hombre y finalmente cia sin tilde para denominar compañía.

El hombre generalmente actúa por su propia voluntad en compañía de otros, como una grave enfermedad para construir adefesios súper monstruosos, combinando una pequeña dosis de bien como fachada mentirosa, con una alta dosis de falsedad.

En Colombia la historia nos ha enseñado que la autonomancia se refleja muy claramente en nuestro universo jurídico, donde solo se condena al humilde y al infractor con poder, se le da lujosas residencias por aparente cárcel, sin restricción de movilización alguna.

Supongo que de prosperar la palabra, las personas con este mal, serán llamados “automanceros”.

Finalmente supongo que pronto seremos denominados complementariamente artigueros, y nacerá el verbo artiguear.

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