Los seres vivos no viven en solitario sino que comparten el espacio con individuos o poblaciones de otras especies e incluso con ejemplares de la misma especie, por lo que a lo largo de la evolución se han establecido relaciones entre los diferentes organismos.

Las especies en su lucha por sobrevivir han desarrollado estas relaciones, tanto con otras especies como con el medio en el que se desarrollan, y éstas marcan la existencia de las especies implicadas así como su evolución. Por ejemplo los depredadores se vuelven más inteligentes y veloces para poder capturar más fácilmente sus presas que a su vez evolucionan para evitar ser capturadas. Se podría decir que la evolución genera una carrera en la que depredadores y presas luchan para lograr ser los más eficaces.

Existen, por tanto, diferentes tipos de relaciones que se pueden dar entre distintas poblaciones. Las más importantes son:

- Competencia: dos poblaciones tienden a eliminarse mutuamente, ambas poblaciones producen un efecto negativo sobre la otra. Es decir, las dos sufren y disminuye la velocidad de crecimiento tanto de una como de la otra. Se da entre poblaciones con similares formas de vida que luchan por los mismos recursos. Dos especies no pueden convivir en un hábitat determinado si entre ellas no existe ninguna diferencia ecológica, puesto que si no las hay una acabará desplazando a la otra. Un ejemplo de este tipo es la competencia existente entre leones y las hienas por el espacio y el alimento en la sábana africana.

- Depredación: en esta relación una de las poblaciones se beneficia ya que vive a costa de otra que se inhibe. Sin embargo esta interacción es necesaria para el depredador así como para la presa. Los depredadores controlan el número de individuos de la especie presa, eliminando los ejemplares menos válidos o enfermos previniendo la superpoblación, mientras que al mismo tiempo, la presa controla el número de individuos de la especie depredadora. En resumidas cuentas la depredación controla la población por lo que tiene una gran importancia en la cual me centraré en este ensayo.

Un tipo particular de depredación es el parasitismo. Un organismo vive dentro o sobre un ser vivo mayor, con el que ha desarrollado un fuerte vinculo, alimentándose de éste. El parásito se beneficia y el hospedador se perjudica. Muchas especies son parásitas, ya que esta estrategia ha tenido mucho éxito, y un ejemplo de ellas son las tenias.

- Cooperación: en esta interrelación ambas especies o poblaciones resultan beneficiadas pero podrían vivir sin ningún problema por separado, o sea, esta relación es opcional.

- Mutualismo: al igual que en el caso anterior ambas se benefician, pero esta relación es necesaria para la supervivencia de las especies implicadas en ella. El pez payaso y la anémona de mar o las flores y las abejas son dos buenos ejemplos de este tipo. La simbiosis es un tipo de mutualismo.

- Comensalismo: una especie obtiene un beneficio mientras que la otra no se ve afectada como ocurre con la rémora y el tiburón.

- Amensalismo: una población resulta perjudicada y a la otra no le perturba la interrelación. Esta relación se da, por ejemplo, entre el hongo Penicillium, que produce insulina no dejando crecer a las bacterias.

El proceso por el cual dos especies que no están emparentadas evolucionan condicionadas por su relación mutua, sea del tipo que sea, recibe el nombre de coevolución o evolución concertada. Se trata de una adaptación evolutiva mutua, mediada por la selección natural, debido a su influencia recíproca.

En este proceso se debe dar en primer lugar especificidad, en la medida que la evolución de cada rasgo en una especie se debe a presiones selectivas del carácter de las otras especies del sistema; en segundo lugar reciprocidad, puesto que los rasgos en ambas especies deben evolucionar conjuntamente; y, por último, simultaneidad ya lo deben hacer al mismo tiempo.

En la coevolución se produce una variación en el genoma de las especies. Este cambio confiere una ventaja, que es seleccionada por la influencia de la otra especie, ocurriendo esto de forma reciproca.

La Hipótesis de la Reina Roja describe la necesidad de mejorar que tienen las especies con el fin de mejorar en el futuro su estado en el momento actual. Las especies requieren de una mejora continua para conservar su ajuste a los sistemas con los que esta coevolucionando.

Según esta hipótesis se da una evolución concertada entre depredador y presa, existiendo una relación entre el tamaño de las poblaciones de ambas especies. Imaginemos un hipotético caso en que las gacelas fueran la única fuente de alimento de los leones. Si sólo evolucionaran los leones, siendo éstos cada vez más inteligentes y más veloces, llegará un momento en el que extinga a su presa y acabe teniendo la misma “suerte” por falta de alimento. Es por ello que las gacelas deben evolucionar conjuntamente con su depredador para lograr sobrevivir, permitiendo de esta forma también la pervivencia de su enemigo. De esta manera, gracias al equilibrio entre las dos poblaciones, se mantiene estable el sistema.

Así la eliminación o extinción de una especie modificaría el sistema ecológico y no siempre tendría el efecto esperado. Supongamos ahora que, mediante la utilización de diferentes técnicas de erradicación, eliminamos la población de gatos de una pequeña isla ya que éstos estaban causando un daño a un ave endémica. No obstante esta acción realizada con la mejor intención no surte el efecto deseado y ésta especie nativa se extingue ya que fueron depredadas por una población de ratas de la zona. Los gatos se alimentaban principalmente de estos roedores, controlando su densidad de población, y solo ocasionalmente de la supuesta especie de ave que era a su vez una de las presas de los múridos. Al eliminarlos del sistema la población de ratas se disparó rápidamente extinguiendo en poco tiempo a algunas de sus presas.

Con este ejemplo podemos observar la fragilidad de un ecosistema. Al acabar, localmente, de repente con millones de años de coevolución entre gatos y ratas el funcionamiento de todo el sistema ecológico de esa isla se verá afectado, es decir se desequilibra. Si las ratas no hubieran llegado a extinguir a esa especie de ave, al tener otras presas, con el tiempo se alcanzaría de nuevo un estado de equilibrio siempre y cuando depredador y presa evolucionaran conjuntamente y de manera paralela.

En conclusión no podemos estudiar a las especies o poblaciones aisladamente al igual que no debemos considerar un individuo por separado sin tener en cuenta la comunidad a la que pertenece. Conocer las relaciones que se establecen entre las diferentes especies es fundamental para poder comprender el funcionamiento, composición, distribución y regulación de los ecosistemas.

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