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La inteligencia y la mediocridad no se llevan

Cuando se alcanza el éxito es; porque previamente se ha luchado por él. Pero la paradoja es, que no todos los que luchamos logramos alcanzar el premio. La vida, está plagada de obstáculos y no son pocas las dificultades que se pueden interponer entre los sueños y el triunfo, es; un camino serpenteante, lleno de irregularidades que nos corta la inspiración para soñar en grande.

Es estimulante, conquistar las metas soñadas, dudarlo; es irrelevante. La satisfacción de una conquista, tras un denodado trabajo es, rozar la gloria y un placer reconfortante para los que adoramos la vida, pero; también el esfuerzo trasciende, al vivir convencidos de que hemos apostado todo, puestas todas nuestras energías y la inteligencia de que somos portadores y, que de alguna manera hemos sabido utilizar. Ello nos reconforta.

Luchar y no lograr el éxito

Pongamos por caso, que luchar y no lograr el éxito no es signo de fracaso, ni menos fracasados. Lo que quiere decir a groso modo; que, por el momento no hemos alcanzado la grada de nuestra ambición. Sin embargo, a pesar de todo; hemos, subido hasta niveles superiores y por descarte que ya, no somos los mismos de antes. Ahora somos mejores. ¡Por fortuna el trabajo inteligente y dedicado nos hace mejores seres humanos!

Es realidad que “no llegar” es decepcionante pero no nos confunde con la mediocridad.

Hay harta evidencia de que somos útiles, desde que dejamos un legado inspirador en la vida, positivo. Afortunadamente otros podrán utilizar ese legado en beneficio propio y saber llegar. Luego entonces, nosotros “llegaremos con ellos”.

Lo más perjudicial, a la hora de encontrarnos con el fracaso, es cometer el pecado imperdonable de justificarlo de todas las maneras habidas y por haber, culpar a otros y, dejar de reconocer los logros de los demás. Daña, porque; si es posible, aunque no lo seamos, esa acción nos coloca en la línea de la mediocridad. De aquellos que tienen por fin, negar los logros de los demás. Como bien dijo un notable escritor hace bastante tiempo; “suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance”.

triunfo

Inteligencia abierta

Ser mediocre es denigrante, desde cualquier punto de vista, no son pocas las veces que sale a recorrer ignotos caminos de la mano de la envidia. Aún no formando parte de los famosos siete pecados capitales, es tan malsano como cualquiera de ellos, por cuanto es contrario a la inteligencia humana. Inteligencia Divina.

La mediocridad paraliza, impide el desarrollo de la gente inteligente, no reconoce la grandeza, ni siquiera de aquellos que la lograron a base de esfuerzos. Luchar por el bien propio y de los demás, es; la forma más precisa de no darle entrada a las ideas de los mediocres. ¡La inteligencia del ser humano, puede luchar y no lograr el éxito! Los mediocres no luchan. Sin embargo, muy a pesar nuestro, pueden; no fracasar.

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